Los comienzos de la Carrera Espacial: la supremacía soviética

Los comienzos de la Carrera Espacial: la supremacía soviética

Por Luciano Andrés Valencia

   La llegada del Apolo XI a la Luna el 20 de julio de 1969 representó el triunfo de los Estados Unidos frente a la Unión Soviética en lo que había dado en llamarse la Carrera Espacial. Sin embargo en los diez años anteriores a esta hazaña, el país comunista había tenido una supremacía frente a su rival capitalista en la mayoría de las misiones, lo que obligó a este último a invertir gigantescas cantidades de dinero en su programa espacial con el objetivo de igualarlo y –finalmente- superarlo.

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   Los orígenes de la Carrera Espacial son inseparables del final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La Alemania Nazi (1933-1945) había desarrollado un sofisticado programa de misiles para atacar las posiciones aliadas. Uno de ellos fue llamado originalmente Aggregat 4 (Conjunto 4) y más tarde rebautizado Vergeltungswaffe 2 (Arma de Venganza 2 o V2). La toma de Berlín por parte del Ejército Rojo soviético provocó la caída del régimen fascista alemán. Poco después, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki pusieron fin a la intervención japonesa, dando por finalizada la contienda.

   En 1945, tanto soviéticos como estadounidenses llevaron adelante operaciones militares con el propósito de capturar científicos y artefactos de guerra alemanes. Las dos potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial no tardarían en romper la alianza que los unió durante el pasado conflicto y entrar en una confrontación que daría en llamarse la Guerra Fría (1947-1991). Aunque las regiones de Peenemûnde (base de desarrollo y prueba de V2) y la factoría de Mittelwerk, cerca de Nordhausen, quedaría bajo la ocupación soviética, los militares estadounidenses pudieron hacerse con varios misiles V2 y piezas para su ensamblaje que trasladaron a su base de experimentación  de White Sands Proving Ground (hoy White Sands Missile Range) en New México. La Unión Soviética instaló una base similar en las estepas de Kapusttin Yar (hoy Známesk), cerca de Stalingrado (hoy Volgogrado).

   En White Sands, junto al material militar, también fueron trasladados más de 20 científicos e ingenieros alemanes que trabajarían en el Proyecto Hermes, que tenía como objetivo la puesta en marcha de un programa de experimentación que perseguía cinco propósitos fundamentales: 1) ganar experiencia en el manejo y lanzamiento de misiles; 2) suministrar vehículos para la realización de experimentos relacionados con el diseño de misiles; 3) suministrar vehículos para la realización de pruebas de componentes de misiles; 4) obtener datos balísticos; y 5) diseñar vehículos para la investigación en altas capas de la atmósfera. Este último punto sería fundamental para el futuro desarrollo de la Carrera Espacial. Precisamente el 16 de enero de 1946, alrededor de 50 ingenieros y científicos procedentes de más de una docena de organizaciones se reunieron en el Navy Research Laboratory (NRL) en Washington (DC) en un encuentro que culminó con la creación del Panel V2 de Investigaciones de la Alta Atmósfera.

   Entre 1946 y 1952 sesenta y siete misiles V2 fueron lanzados desde White Sands. Aunque la mayoría fueron pruebas militares, algunas tuvieron un carácter científico. El 24 de octubre de 1946 se lanzó un V2 al que se le sustituyó la cabeza explosiva por una cámara de 35 mm programada para obtener una imagen cada 1,5 segundos. El cohete llegó a una altura de 105 kilómetros, rozando el comienzo del Espacio Exterior, y luego cayó en picada al agotarse su combustible. El impacto lo destruyó por completo, pero el rollo de la cámara permaneció intacto. Las imágenes obtenidas permitían ver la curvatura de la Tierra. Misiones similares realizadas en 1948 y 1950 permitieron apreciar las formaciones del terreno y las condiciones meteorológicas en los Estados del sudoeste norteamericano.

   El potencial científico de estos inventos no pasó desapercibido y en 1952 el Consejo de Uniones Científicas (hoy Consejo Internacional para la Ciencia) declaró que 1957 sería el Año Geofísico Internacional, aprovechando el periodo de máxima actividad solar que se daría entre el 1º de julio de 1957 y el 31 de diciembre de 1958. En 1954 se aprobó además una resolución para incentivar a los países participantes de aquella efeméride a lanzar satélites artificiales para confeccionar un mapa global de la Tierra.

   Los Estados Unidos estaban convencidos de que serían los primeros en poner un satélite artificial en órbita, dado sus éxitos con los misiles V2. Así lo aseguraron una serie de informes secretos. Uno de ellos fue elaborado en abril de 1951 por la Rand Corporations, bajo el título: The Utility of the Sattelite vehicule for reconnaisance. Otro fue elaborado por la Fuerza Aérea bajo el título: Feed Back Project. El 22 de mayo de 1952 se ordenaba dar inicio al programa cuyo desarrollo debía realizarse en paralelo con su cohete lanzador: el misil intercontinental Atlas. En 1954 la Rand Corporations aportó detalles particulares sobre la órbita a utilizar y la incorporación de una cámara de video que ofrecería una cobertura completa de la superficie de la URSS, cuyas imágenes quedarían registradas en una cinta magnética que sería posteriormente transmitida vía onda de radio al sobrevolar territorio estadounidense. El hecho de encubrir finalidades militares y de espionaje bajo una fachada científica llevó a que en un primer momento todo el proyecto permaneciera en secreto.

   El 2 de agosto de 1955 el representante de los Estados Unidos en el 6º Congreso Astronáutico Internacional de Copenhague anunció que serían el primer país en poner en órbita un satélite artificial para conmemorar el Año Geodésico Internacional. Ese mismo día el representante soviético Leonid I. Sedov replicaba: “En mi opinión, será posible lanzar un satélite artificial de la Tierra en el plazo de los dos próximos años. La realización del proyecto soviético puede esperarse para el futuro próximo”.

   El proyecto norteamericano pasó a denominarse Vanguard y se anunciaba como exclusivamente civil y científico. Para ello hubo que rechazar el proyecto Explorer, de Wherner von Braun, desarrollado por el Ejército, ya que no había que desarrollar sospechas en el mundo respecto a sus fines bélicos. Además el diseño sería completamente estadounidense, no pudiendo criticarse como de origen alemán.

 Biografía de Wernher von Braun:  Nacido en Wyrks (actual Polonia) en 1912, proveniente de una familia de la nobleza alemana, Wernher von Braun mostró siempre interés en los misiles y la exploración espacial. Cuando tomó la Confirmación en la Iglesia Luterana su madre le regaló un telescopio. En 1929 se unió a la Sociedad de Cohetes Alemanes Verein fur Raumschiffahrt y en 1932 se graduó en Ingeniería Mecánica en el Politécnico de Berlín. Posteriormente se unió a un grupo de investigadores liderados por Hermann Oberth para el estudio de las aplicaciones de la propulsión de reacción. En 1932, tras el abandono de Oberth y el fallecimiento de Vaher en el curso de una prueba, asumió la dirección de las investigaciones. Bajo el patrocinio del Ejército se hizo cargo del Centro de Investigaciones de Peenemünde y diseñó armas secretas para el régimen nazi, entre ellas las ya mencionadas V2 y las bombas que asolaron Londres en la Batalla de Inglaterra. Acabada la Segunda Guerra Mundial se pasó al bando estadounidense, se instaló en el nuevo país y se hizo adepto a una Iglesia protestante norteamericana. Trabajó para las Fuerzas Armadas y diseño vehículos espaciales. En 1955 obtuvo la nacionalidad estadounidense. Tras el fracaso del proyecto Vanguard de la Marina, y ante la ventaja adquirida por los soviéticos en la carrera espacial a raíz del lanzamiento del Sputnik, fue puesto al frente del desarrollo de los cohetes de Estados Unidos. En 1958, su diseño del cohete de varias fases Júpiter resultó crucial para colocar en órbita el primer satélite estadounidense, el Explorer. A partir de este momento, Von Braun intervino en la mayoría de los proyectos de la NASA, creó los cohetes Saturn y participó en el proyecto Apolo, que acabaría por llevar a los primeros seres humanos a la Luna. Tras el fracaso del proyecto Vanguard de la Marina, y ante la ventaja adquirida por los soviéticos en la carrera espacial a raíz del lanzamiento del Sputnik, fue puesto al frente del desarrollo de los cohetes de Estados Unidos. En 1958, su diseño del cohete de varias fases Júpiter resultó crucial para colocar en órbita el primer satélite estadounidense, el Explorer. A partir de este momento, Von Braun intervino en la mayoría de los proyectos de la NASA, creó los cohetes Saturn y participó en el proyecto Apolo, que acabaría por llevar a los primeros seres humanos a la Luna. En 1972, tras un recorte presupuestario de la NASA, dimitió de sus cargos y pasó a la industria privada. Murió en Alexandría (Virginia) en 1977. Von Braun fue una persona llena de contradicciones. Así como diseñó armas para un régimen genocida, también tuvo actitudes proteccionistas hacia los trabajadores del programa espacial. Fue conocedor de los horrores del nazismo por haber visitado el campo de Buchenwald, sin alzar la voz para denunciar estos crímenes. Pero en Estados Unidos luchó por los derechos de la comunidad negra. Al mismo tiempo que promovió la cooperación internacional para el desarrollo espacial, también fue partidario de la colocación de misiles nucleares en el espacio.

Pocos tomaron en serio la réplica soviética en el Congreso de 1955, pero desde entonces habían estado trabajando en secreto en la creación de los satélites Sputnik (“viajeros”, en ruso). Es que a diferencia de los Estados Unidos, que había reclutado a la mayoría de los expertos alemanes y confiscado numerosos misiles, la Unión Soviética solo pudo hacerse con algunos ingenieros de segundo orden y uno de primera Helmunt Grôttup, que había preferido quedarse en Europa antes de seguir a sus colegas a Norteamérica. Sin embargo contaban con el talento y la creatividad de su ingeniero en jefe Serguei Korolev (o Koroliov, según la traducción). Otros grandes como Glushko harían el resto. El propio von Braun reconoció años después: “Hay abundantes evidencias para creer que su contribución [de los técnicos alemanes] al programa espacial ruso fue prácticamente despreciable. Se les pidió escribir informes sobre lo que había ocurrido en el pasado, pero se les exprimió como a limones, por así decirlo. Al final, fueron enviados a casa sin ni siquiera ser informados de lo que estaba pasando en los secretos proyectos rusos”.

   El desarrollo de la ingeniería espacial soviética tuvo que ver también con los deseos del régimen estalinista de convertir a su país en una potencia mundial que no pudiera ser invadida nuevamente. En 1947 probaron con éxito su primera bomba atómica. El siguiente paso fue desarrollar un vehículo capaz de transportarla a cualquier lugar del mundo. El cohete apareció como una respuesta a este problema. A ambos lados de la Cortina de Hierro, la Carrera Espacial avanzaba a lomo de las necesidades bélicas de las dos potencias enfrentadas.

   Korolev se había encontrado con numerosos problemas en el desarrollo del objeto D (futuro Sputnik 3) que pensaban presentar para la conmemoración de 1957. La complejidad de este vehículo requería de un tiempo del que no disponían si querían superar al Proyecto Vanguard, que se había anunciado públicamente. En agosto de 1957 la URSS anunció haber realizado con éxito el vuelo del misil intercontinental R7 (8K71) o Somiorka, con capacidad de enviar una bomba nuclear sobre territorio estadounidense. Entonces Korolev tomó una decisión trascendental que pondría a su país en la cabeza de la Carrera Espacial por diez años. Ante el retraso para culminar el Objeto D, propuso utilizar uno de estos misiles para colocar en órbita un artefacto mucho más sencillo y construido de manera apresurada: apenar una esfera equipada con un transmisor y un sensor de temperatura.

    El 1º de octubre de 1957 Radio Moscú anunciaba al pueblo soviético la frecuencia que debían sintonizar en sus receptores para escuchar el sonido proveniente del próximo objeto de producción nacional en el espacio. El 4 de octubre el misil R7 modificado (8K71PS) ponía en órbita el Prostreishiy Sputnik, de 83,6 kg de peso. Aunque su órbita no era perfecta y sus fines científicos muy limitados (solo transmitía mediciones de temperatura), cumplía su objetivo fundamental: ser el primer objeto humano en orbitar alrededor de la Tierra. El primer round de la Carrera Espacial había sido ganado por la Unión Soviética.

   El jefe del politburó del Partido Comunista de la Unión Soviética Nikita Kruschev se había mostrado escéptico respecto a la utilidad de los programas espaciales, pero ante este éxito sobre los Estados Unidos comenzó a verlo como una gran herramienta publicitaria. Por ello encargó a Korolev que preparase una misión espectacular para el 7 de noviembre, aniversario de la Revolución Bolchevique.

   El 3 de noviembre del mismo año, apenas un mes después del primer satélite, lanzarían el Sputnik 2, de 500 kg de peso, al que le acoplaron una pequeña cabina para animales y colocaron a bordo a la perra Kudryavka (“pequeño pelo rizado”), más conocida por el nombre de su raza: Laika, sabiendo que nunca podría volver. Así se convirtieron en el primer país en enviar un mamífero al espacio (en 1947 Estados Unidos ya había enviado moscas de la fruta al espacio a bordo de misiles V2). El destino final de este pobre animal se supo mucho después. La cabina presurizada del Sputnik 2 le permitía estar acostada o de pie, y estaba acolchada. Un sistema generador de aire le proveía de oxígeno, además de agua y alimentos bajo la forma de gelatina. Estaba cubierta de un arnés, unas bolsas recogían sus excrementos y unos electrodos monitorizaban sus signos vitales. Un informe telemétrico temprano indicó que Laika estaba asustada pero comía. La idea era sacrificarla a los diez días ya que no podría volver. Sin embargo en 2002 se reveló que murió a las pocas horas del despegue, quemada por el calentamiento de la cápsula y debido al estrés que sufrió.

   Si bien la información que proveyó este experimento ayudó a planificar la primera misión tripulada por humanos, hoy sería éticamente cuestionable. Quién escribe esta nota es vegetariano y animalista, por lo que reprueba la utilización de seres vivos en experimentos en donde se les cause sufrimiento y muerte innecesaria.

   En Estados Unidos estas noticias fueron tomadas de modo muy paranoico por la opinión pública. Se decía que el país estaba inerme ante un ataque nuclear soviético desde el espacio y que el desarrollo científico nacional estaba por debajo del enemigo. La prensa nacional incentivaba este miedo y llamaba al gobierno a radicalizar su política militar. Al mismo tiempo crecía la venta de telescopios y prismáticos para ver el nuevo objeto en el espacio. Unas pocas voces llamaron a celebrar esto como un triunfo de la ciencia y no de una Nación.

   Para el gobierno y los sectores militares la noticia fue tomada de otra forma: si la Unión Soviética podía sobrevolar territorio estadounidense con sus satélites, no estarían en condiciones de reclamar cuando una nave estadounidense lo hiciera sobre su territorio. Además la electrónica soviética tenía algunas limitaciones que los estadounidenses habían podido resolver. Sus misiles intercontinentales disponían de varios pequeños motores en la base que debían encenderse simultáneamente en tierra, porque no habían descubierto la manera de hacerlo en el espacio. En Estados Unidos a fines de la década de 1940 ya se había incorporado en algunos V2 el Sistema WAC Corporal que lo convertía en el primer cohete multi-etapas de la historia. Además la imposibilidad de operar la maquinaria en el vacío los llevó a desarrollar satélites presurizados muy pesados con microclima interno. Conocedor de estas limitaciones, el presidente Dwight Einsenhower despreció al Sputnik como “una pequeña bala en el aire, algo que no incita temor ni un ápice”.

   En 1957 Estados Unidos retomó el Proyecto Explorer, ante el fracaso del Vanguard (que el 6 de diciembre explotó durante un lanzamiento televisado) y el 1º de febrero de 1958 el Explorar 1 era lanzado con éxito al espacio. Por otro lado, el gobierno de Eisenhower decidió tomar una serie de medidas: el aumento del presupuesto de los programas espaciales de las fuerzas armadas, el desarrollo del programa de espionaje Orbital Corona y la creación de una Agencia Espacial Civil que sería antecesora de la NASA (que empezó a funcionar el 1º de octubre de 1958).

   Mientras tanto, la URSS confiaría a Korolev dos nuevas misiones: alcanzar la Luna y poner el primer ser humano en el espacio. El llamado Programa Objeto E se disponía construir una serie de sondas: la E1 capaz de impactar en la Luna, las E2 y E3 capaz de fotografiar su “cara oculta”, y la E4 que llevaría una bomba nuclear para probar el poderío soviético.

   Satélites y Sondas espaciales: Se denomina Satélite artificial al ingenio enviado en una lanzadera espacial que permanece en órbita alrededor de la Tierra o de otro cuerpo celeste cuando la fuerza de atracción gravitacional está equilibrada con la fuerza centrífuga. Se suele considerar a las Sondas como un tipo de satélite artificial, pero lo que las diferencia es que no orbita un cuerpo celeste sino que se las envía tras un objeto específico. Además poseen sistemas informáticos y programas capaces de resolver problemas, ante la imposibilidad de conectarse en tiempo real con un operador humano. Algunas cargan información ante un posible contacto con una civilización extraterrestre, como el caso de las Voyager enviadas fuera del Sistema Solar.

   La Carrera Espacial había ingresado en una segunda fase que podemos denominar Carrera Lunar, y Estados Unidos buscaba en esa oportunidad recuperar la ventaja perdida. En marzo de 1958 se ordenaba la construcción de varias sondas lunares. Para superar la rivalidad existente entre el Ejército y la Fuerza Aérea se decidió englobar a todos los proyectos bajo un mismo programa: el Pionner. El 17 de agosto de ese mismo año una sonda con destino a la Luna fue lanzada a bordo del cohete Thor Able I. el objetivo era superar la velocidad de escape terrestre (unos 11,2 km/seg) para dirigirse rumbo a la Luna (situada a un promedio 384.405 km de la Tierra) y colocarse en una órbita utilizando una sistema de frenado.

   Para detectar las señales de la sonda se construyó una antena de 26 metros de diámetro en Goldstone (California). El vehículo fue construido para la Fuerza Aérea por el Cuerpo de Ingenieros de la Marina y consistía en un aparato de 70 metros de diámetro y altura similar, con 38 kg de peso y una cámara infrarroja que ya era utilizada por los satélites espías NOTS (también construidos por la Marina). Para evitar la contaminación biológica, la cápsula fue esterilizada antes del despegue. Sin embargo el lanzamiento no resultó exitoso: a los 77 segundos del lanzamiento el cohete estalló en el aire.

   Apenas un mes después, el 23 de septiembre, la URSS lanzaba la sonda E1 de 80 cm de diámetro y 157 kg de peso (la ingeniería soviética aún no había podido resolver el problema del volumen de su equipo) a bordo del cohete 8K72. El destino fue similar a la norteamericana: a los 93 segundos estalló por los aires.

   El 11 de octubre, la Fuerza Aérea norteamericana lanzó la Pionner 1 que resultó nuevamente un fracaso. Esta vez no hubo explosión, sino que la velocidad de despegue apenas alcanzó los 240 ms/seg no pudiendo alcanzar de la atracción gravitatoria terrestre. Llegó a superar los 100 mil kilómetros (casi ¼ de la distancia a la Luna) y se precipitó a la Tierra dos días después.

   Aun sin resolver los problemas del E1 y apurados por el lanzamiento de la Pionner 1, la URSS lanzó ese mismo 11 de octubre la segunda E1 que tuvo un destino similar a la anterior. La Pionner 2 despegó el 4 de noviembre y sus cohetes fallaron a solo 1500 kilómetros de distancia. El 4 de diciembre la tercera E1 tampoco alcanzó el espacio: el motor dejó de funcionar antes de tiempo y se incineró en la atmósfera. Por su parte, la Fuerza Aérea norteamericana decidió compartir su tecnología con el Ejército e idearon una sonda cónica de 6 kg y 50 cm de altura por 20 cm de diámetro que llamaron Pionner 3. La curiosidad de este aparato es que fue construido por el Jet Propulsión Laboratory (JTP) de California, subsidiario de la NASA, que años después tendría un papel destacado en la realización de los vehículos de exploración marciana. Lanzada el 6 de diciembre, dos días después de la tercera soviética, solo tuvo una velocidad de escape de 610 km/hora, muy inferior a las anteriores, por lo que alcanzó los 102 mil km de altitud y se estrelló en algún punto de África.

   La brutal competencia y la obsesión por superar a su rival en la Carrera Espacial estaban llevando a ambas potencias a lanzar misiones que no cumplían con las condiciones óptimas, y esto redundó en onerosos fracasos. Recordemos que estas misiones eran muy costosas y millones de dólares o rublos del presupuesto público se estaban gastando en naves que se destruían al poco tiempo de despegar.

   Pero esta serie de fracasos llegaría a su fin cuando el 2 de enero de 1959 la cuarta sonda soviética E1 (de 361 kg de peso) logró superar la velocidad de escape y alcanzar la órbita de la Luna 34 horas después (el 4 de enero). El vehículo pasó a 6000 kilómetros de la Luna, pero no pudo impactar sobre ella como estaba planeado, sino que continuó su viaje perdiéndose el contacto al día siguiente. El objetivo original no fue alcanzado, pero el resto del mundo desconocía esto, por lo que la Lunik o Mechta (como fue rebautizada) fue considerada como un gran éxito y el segundo triunfo soviético en la Carrera Espacial.

   Biografía de Sergei Pavlovich Korolev: Nació el 12 de enero de 1907 en Zhytómyr (Ucrania, entonces Imperio Ruso Zarista). Hijo de un profesor de literatura rusa en su ciudad natal, estuvo fascinado por los aviones desde sus primeros años de vida. Se convirtió en piloto muy joven y a los 17 años diseñó su primer planeador. Después de asistir al Instituto Politécnico de Kiev, ingresó a la Universidad Técnica Superior de Moscú (MVTU). Allí participó en el diseño y la construcción de la serie de planeadores SK-4, diseñados para vuelos de duración récord en la estratosfera. Se interesó por las posibilidades de los aviones propulsados ​​por cohetes y en septiembre de 1931, junto con Tsander, fundó el Grupo para la Investigación del Movimiento Reactivo, en Moscú. Este grupo tenía objetivos similares al Sociedad de Cohetes alemanes en la que participaba von Braun. Con  Glushko diseñó misiles y aviones tripulados en la década de 1930. Pero antes de que el primer avión pudiera hacer un vuelo propulsado por un cohete, Glushko fue encarcelados en 1938 durante el pico más alto de las “Purgas estalinistas”.  Bajo coacción,  Glushko denunció a Korolev, que fue arrestado el 7 de junio y sentenciado a diez años de trabajos forzados el 27 de septiembre. En 1940 fue enviado a las minas de oro de Kolyma. Sin embargo, Stalin había reconocido la importancia de los ingenieros aeronáuticos para prepararse para la inminente guerra contra la Alemania nazi. En la misma prisión se creó una Oficina de Diseño para que el ingeniero pudiera trabajar en el desarrollo de aviones.

Cuando su salud comenzó a deteriorarse, fue trasladado a otra oficina en Moscú. A Korolev no se le permitió trabajar en cohetes, excepto por la noche en su tiempo libre. Su RP-318 había volado el 28 de febrero de 1940, sin su participación. En 1942, después de que el equipo de Tupolev fuera evacuado a Omsk, Korolev fue transferido a Kazán, donde se desempeñó como Director Adjunto de Pruebas de Vuelo (aunque todavía oficialmente era un prisionero del régimen). Aquí pudo regresar al desarrollo de cohetes para aviones y propulsión de misiles. En noviembre de 1944 se le puso a cargo de un equipo de 60 ingenieros y se le pidió que presentara un proyecto de proyecto para una contraparte soviética del V-2 en tres días. El diseño resultante de dos etapas utilizó propulsores Lox y un piloto automático como guía. Estos diseños evolucionaron en los cohetes D-1 y D-2 más refinados con un alcance de 75 km. Con el fin de la Guerra, trabajó en la Carrera Espacial soviético, diseñando los cohetes y vehículos que pusieron en órbita los primeros satélites y sondas, así como el primer hombre en el espacio. También trabajó en las misiones a Marte y Venus. Sin embargo la ingeniería soviética estaba por detrás de la estadounidense en muchos puntos. Si bien pusieron los primeros inventos humanos en el espacio, en la Carrera Armamentística quedaron detrás de su rival. Korolev fue diagnosticado con cáncer en algún momento en 1965, pero lo mantuvo en secreto de sus colegas. En enero de 1966 se registró en un hospital de Moscú. El propio Ministro de Salud eligió realizar la cirugía de colon, aunque no era su área de especialización. La operación salió mal y el ingeniero responsable de los primeros éxitos de su país murió a los 59 años. Con su muerte, comienza la decadencia soviética en la Carrera Espacial.

Por su parte, el Ejército estadounidense lanzó la Pionner 4 el 3 de marzo de 1959 que tuvo un destino similar a la soviética: tras pasar a 60 mil kilómetros de la Luna, continuó con su viaje y se perdió el contacto con ella al superar los 655 mil kilómetros. Por segunda vez, Estados Unidos quedaba por detrás de la URSS.

   Alentados por el triunfo, los soviéticos mejoraron la sonda y la versión E-1A fue lanzada el 12 de septiembre y, siguiendo la ruta prevista, se estrelló entre los mares Serenitatis e Imbrium dos días después. Esto demostró no solo la capacidad de la astronáutica soviética para lanzar un vehículo a la Luna, sino la precisión para poder guiarla hacia una determinada geografía (o selenografía). Rebautizada como Lunik 2, cumplió además un objetivo propagandístico: al estrellarse espació por la Luna cientos de esferas metálicas con el escudo de la Unión Soviética. Una reproducción de una de estas esferas fue regalada por Nikita Kruschov al presidente de los Estados Unidos durante su visita al país en septiembre de 1959.

   Como venía sucediendo, Estados Unidos quiso estar a la altura de su rival y entre el 24 de setiembre de 1959 y el 15 de diciembre de 1960 lanzaron cuatro misiones Pionner que resultaron en fracasos. La novedad aquí es que estas misiones no fueron organizadas por los militares, sino que estuvieron completamente a cargo de la NASA.

   En este mismo periodo la URSS cosecharía nuevos éxitos. El 4 de octubre de 1950 la E-2A, rebautizada como Lunik 3, sobrevoló la cara oculta de la Luna y, a pesar de la poca calidad de sus imágenes, permitió mostrar un paisaje nunca observado por el ser humano. Además fue la primera nave capaz de orientarse a sí misma, ante la imposibilidad de hacerlo un operador humano, y dirigir sus cámaras. Las 2-E3 lanzadas en 1960 para fotografiar mejor la cara oculta resultaron en fracaso. Ante esto se canceló –afortunadamente- la serie E4 que tenía como objetivo detonar una bomba atómica en nuestro satélite natural.

  Satélites y espionaje: Como vimos anteriormente, muchos de los proyectos de exploración espacia eran, en realidad, tapaderas de programas militares y de espionaje en el marco de la Guerra Fría. En 1959 comenzaron a ser puestos en órbita los primeros satélites con el objetivo primordial de fotografiar territorio enemigo. Hasta entonces estas misiones se realizaban utilizando globos o aeronaves diseñadas para volar a grandes altitudes. Pero cuando un avión de reconocimiento U2 estadounidense fue derribado en la región rusa de Sverdlovsk, el Gobierno decidió acelerar su programa de espionaje satelital.

   El Programa Corona fue el resultado de la cooperación entre la Dirección Científica y Tecnológica de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos su objetivo era poner en órbita una serie de satélites espías equipados de cámaras Keybole que tomarían fotos de la superficie y luego desprendería un rollo en una cápsula a la atmósfera para su recuperación. Estos llevarían el nombre Discóvery y se los presentaría como científicos. Sin embargo los lanzamientos realizados en 1960 no fueron exitosos, al no poder recuperar la película. Recién en el tercer intento el avión C-119 capturó la cápsula antes de que se estrellara en el mar. A esta dificultad se sumaba la extensión del rollo a revelar (hasta 1000 metros) y el posterior trabajo de análisis, por eso en los años siguientes se lo reemplazó por tecnología digital que transmitía imágenes usando telemetría satelital.

   La URSS también implementó un programa similar y clasificado bajo el nombre de KOSMOS. Se cree que el 70% de las misiones espaciales de esta época eran tapaderas de este proyecto. Para ponerlo en funcionamiento se utilizó una versión modificada de la nave Vostok, que puso a Yuri Gagarin en el espacio. Contaba con un sistema de protección térmica y, a diferencia de las estadounidenses, la nave completa era recuperada y los rollos revelados. La primera nave se llamó Zeit 2 y fue lanzada el 26 de abril de 1962. Los modelos posteriores mejoraron la resolución de las imágenes y los sistemas de recuperación.

   Ante el fracaso de alcanzar la Luna antes que la URSS, los Estados Unidos decidieron orientar su programa Pionner hacia otro objetivo: Venus. Este proyecto era muy ambicioso, dado que la distancia de millones de kilómetros que separa a ambos planetas no solo dificulta a la nave alcanzar su objetivo, sino también el poder operarla a distancia. La velocidad de la luz es cercana a los 300 mil km/seg por lo que una señal entre la Tierra y Venus (separados por 40 millones de kilómetros) tardaría entre 2 y 3 minutos en llegar.

Planeta Venus. Créditos; NASA

   Sin embargo el 11 de marzo de 1960 se lanzó la Pionner 5, cuyo objetivo no era Venus, sino orbitar la cercanía del Sol. Esta nave fue la primera en alcanzar una distancia que trascendía el sistema Tierra-Luna, enviando información durante 3 meses, hasta que se perdió toda comunicación al alcanzar los 36 millones de kilómetros. Un verdadero record para la época.

   Parecía ser que los Estados Unidos comenzaban a alcanzar a la Unión Soviética en la Carrera Espacial luego de los triunfos iniciales de esta entre 1957-1960. Es cierto que la Pionner 5 no había alcanzado Venus ni se había acercado lo suficiente al Sol (cuya distancia a la Tierra es de 145 millones de kilómetros), pero había significado un importante salto tecnológico. Al no poder operarlas en tiempo real, dada la finitud de la velocidad de la luz, contaban con sistemas computarizados que les permitían operar de manera automática, convirtiéndolas en auténticos robots capaces de trabajar por si mismas siguiendo una programación previa. Los soviéticos ya habían utilizado este sistema en la Lunik 3, pero los estadounidenses lo mejoraron. Además eran capaces de soportar altas dosis de radiación, que hubieran afectado el hardware y los paneles solares de los diseños anteriores.

   Pero la Unión Soviética también estaba desarrollando su propio programa de exploración planetaria. Nuevamente estaría a cargo de Korolev, quién ordenó la construcción de los vehículos Object 1V con destino a Venus y Object 1M para Marte. Ambas misiones tenían como objetivo sobrevolar los planetas, ya que aún no era posible transportar el sistema de propulsión necesario para frenar y situarse en la órbita. Las dos primeras misiones lanzadas a Marte en octubre de 1960 fueron un fracaso y no se anunciaron oficialmente. La sonda enviada con destino a Venus el 4 de febrero de 1961 no consiguió escapar de la órbita terrestre, por lo que rebautizada como Sputnik 7 y se anunció que ese había sido su objetivo.

   Más suerte tuvo la enviada el 12 de febrero que, una vez confirmada su trayectoria hacia Venus, fue bautizada como Venera 1 (en caso de fracaso hubiera sido llamada Sputnik 8). Se trataba de un vehículo de 644 kg de peso con una antena parabólica para garantizar la comunicación con la Tierra. El 19 de mayo pasó a 100 mil kilómetros de Venus, pero no se pudo recibir ninguna señal de ella. De todas formas, había superado a su antecesora estadounidense, por lo que la Unión Soviética podía anotarse un nuevo triunfo.

   Ese mismo año la Unión Soviética se convertiría también en el primer país en poner un hombre en el espacio. El 12 abril Yuri Gagarin, de 27 años, orbitó la Tierra durante 100 minutos a bordo de la pequeña nave Vostok, apenas una esfera metálica con lo mínimo necesario para la tarea. No obstante, fue otro triunfo de la Unión Soviética frente a los Estados Unidos. Gagarín formaba parte de un grupo de elite de seis seleccionados de un total de veinte aspirantes a cosmonautas por sus excelentes puntuaciones en las pruebas físicas, teóricas y psicológicas. Aunque no fue el mejor de este grupo de elite, fue seleccionado por su carisma, simpatía y camaradería, además de pertenecer a una familia obrera de la etnia rusky, lo que lo convertía en el arquetipo soviético por excelencia. Tras el éxito de su misión, se convirtió en el embajador de la tecnología soviética en el mundo.

   Por su parte, en los Estados Unido se realizaron elecciones ese mismo año. El 8 de noviembre de 1960 el demócrata John F. Kennedy venció por el 49,7% de los votos contra el 49,5% al candidato republicano Richard Nixon. La imposibilidad del presidente repubicano Einsenhower en alcanzar a la Unión Soviética en el desarrollo tecnológico y militar ha sido señalada como una de las casusas de la derrota de su partido en las elecciones.

   Kennedy asumió la presidencia a comienzos de 1961 y el 12 de septiembre dio su famoso discurso sobre la importancia de la exploración espacial:Nos hacemos a la mar en este nuevo océano porque existen nuevos conocimientos que obtener y nuevos derechos que ganar, que deben ganarse y utilizarse para el progreso de todos los pueblos. Porque la ciencia espacial, al igual que la ciencia nuclear y toda la tecnología, carece de conciencia propia. Que se convierta en una fuerza de bien o de mal depende del hombre […]. No digo que debamos o vayamos a luchar desprotegidos contra el uso indebido del espacio, de la misma forma que no luchamos desprotegidos contra el uso hostil de la tierra o el mar; lo que sí digo es que el espacio se puede explorar y controlar sin alimentar la llama de la guerra, sin repetir los errores que el hombre ha cometido al extender su mandado sobre este planeta nuestro.

   Por el momento, no existe ningún tipo de contienda, ningún prejuicio, ningún conflicto nacional en el espacio exterior. Sus peligros son hostiles para todos nosotros. Su conquista se merece lo mejor de toda la humanidad y la oportunidad que nos ofrece de cooperar pacíficamente podría no volver a presentarse. Pero, preguntan algunos, ¿por qué la Luna? ¿Por qué elegimos esta meta? Y de la misma forma podrían preguntar, ¿por qué escalamos la montaña más alta? O, hace 35 años, ¿por qué cruzamos el Atlántico en avioneta? […]

   Hemos decidido ir a la Luna. Hemos decidido ir a la Luna en esta década, y también afrontar los otros desafíos, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles, porque esta meta servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y aptitudes, porque es un desafío que estamos dispuestos a aceptar, que no estamos dispuestos a posponer”.

   En 1960 se había lanzado el Programa Mariner de exploración planetaria. Pero las fallas en el diseño de la Mariner A (sonda de sobrevuelo) y Mariner B (sonda de aterrizaje) llevaron a la cancelación de las primeras misiones. Se comenzó entonces a diseñar la Mariner R, basada en la sonda lunar Ranger de la NASA. Esta pesaba 200 kg y carecía de cámaras. Lanzada el 22 de julio de 1962, fue destruida durante el despegue por un error de guiado del cohete Atlas Agena. Corrigiendo el problema, la Mariner R2 despegó el 27 de agosto y pasó a menos de 35 mil kilómetros de Venus 109 días después. Para entonces había alcanzado una distancia de 60 millones de kilómetros de la Tierra. Durante más de una hora envió lecturas que permitieron conocer la naturaleza de Venus.

   Hasta entonces se tenía una visión muy distinta del vecino planeta. La primera persona que observó Venus desde un telescopio fue Galileo en 1609. Sin embargo no pudo contemplar detalles de su superficie como había hecho con la Luna. Con el desarrollo de los telescopios en los siglos posteriores, se intentó lograr una mejor observación, pero no tuvieron más suerte que Galileo. Era evidente que el planeta se hallaba cubierto de una densa capa de nubes que impedían la visión. Se creyó entonces que se trataba de un planeta acuoso, posiblemente con un gigantesco océano o con tierras firmes pobladas de pantanos. En las obras literarias se lo representaba con un ambiente similar a la Tierra en los periodos carbonífero o pérmico, y habitado por insectos o reptiles similares a dinosaurios. Isaac Asimov, Ray Bradbury y Stanley Weibaun escribieron relatos que ocurrían en un húmedo Venus. La Mariner obtuvo lecturas de temperaturas superiores a 400º C. La misma siguió enviando datos desde su órbita solar hasta enero de 1963 alcanzado el record de 87 millones de kilómetros.

   Posteriormente llegarían las misiones soviéticas Venera 4 y 5 que terminarían de confirmar las terribles condiciones ambientales del planeta. Hoy sabemos que su atmósfera se compone en un 96% de dióxido de carbono y el resto es una mezcla de nitrógeno, argón, vapor de agua y monóxido de carbono, entre otros. Su temperatura promedio es de 460º C y la presión atmosférica es 90 veces superior a la de Tierra.

   Mientras tanto, la Unión Soviética había orientado sus esfuerzos hacia Marte y preparó el trio de vehículos 2MV que fueron lanzados entre el 24 de octubre y el 4 de noviembre de 1962, aprovechando la ventana de lanzamiento que se abre cada 26 meses. Sin embargo, solo una de ellas, bautizada como Mars 1, pudo dirigirse hacia el planeta rojo, ya que los otros dos cohetes que transportaban las sondas desencadenaron una crisis ya que sus trayectorias se asemejaron peligrosamente a misiles atacando los Estados Unidos.

   Recordemos que por esa época había sucedido la Crisis de los Misiles de Cuba (como se la denominó en los Estados Unidos) o Crisis del Caribe (en la Unión Soviética), generada a raíz del descubrimiento en octubre de 1962 por parte de Estados Unidos de bases de misiles nucleares de alcance medio soviéticos en territorio cubano. Fue una de las mayores crisis, junto al Bloqueo de Berlín, los ejercicios Able Archer 83 y el derribo del Vuelo 007 de Korean Air, entre ambas potencias durante la Guerra Fría y fue la que estuvo más cerca de una guerra nuclear. De hecho sólo dos veces en la historia se ha alcanzado una condición de defensa (DEFCON) de nivel 2 en Estados Unidos. La crisis se extendió entre 15 y el 28 de octubre de 1962 (13 días que tuvieron al mundo en pánico) hasta que se negoció el retiro de los misiles soviéticos de Cuba a cambio de que Estados Unidos retirara los suyos de Turquía que apuntaban a la Unión Soviética.

   Solucionada esta crisis, la misión a Marte pudo continuar. La Mars 1 pesaba 900 kg y disponía de cámaras fotográficas. Aunque la sonda sobrevoló el planeta a cierta distancia, el 21 de marzo de 1963 se perdió el contacto debido al sistema de orientación de la nave. Al igual que lo que sucedió con Venus, la Unión Soviética fue el primer país en enviar un vehículo a otro planeta, pero no fue capaz de transmitir datos

  Ventana de Lanzamiento: Se denomina Ventana de Lanzamiento al intervalo de tiempo prefijado, generalmente acotado entre dos fechas, dentro del cual es posible realizar el lanzamiento de un cohete para garantizar que se alcance el objetivo satisfactoriamente. El momento óptimo para el lanzamiento de un cohete que -por ejemplo- tiene la función de colocar una astronave en trayectoria lunar, es elegido con relación a las posiciones astronómicas de la Tierra y de la Luna. Sin embargo, existe un intervalo de tiempo, antes y después de este momento óptimo, dentro del cual el lanzamiento para alcanzar el objetivo Luna es siempre posible. Si por causa de retrasos o de averías, se va más allá de la ventana de lanzamiento, la misión ya no es posible y hay que esperar una sucesiva posición favorable. El mismo principio rige para el lanzamiento de planetas, como vimos para Venus y Marte. Un vehículo dirigido hacia un cuerpo próximo a la Tierra se desplaza durante la mayor parte de su viaje con un movimiento inercial, aprovechando el campo gravitacional de los cuerpos del Sistema Solar. El empuje propulsor es proporcionado sólo al comienzo para colocar a la astronave a lo largo de su trayectoria, o por breves momentos durante su viaje para corregir ésta. El resto de la travesía se realiza con los motores apagados.Por ende, se deben tener en cuenta como variables el movimiento de los cuerpos por el que debe pasar el vehículo espacial, el movimiento de la Tierra, y la cantidad de combustible para cambiar la trayectoria o velocidad, entre otros.

   Durante toda la década de 1960 la Unión Soviética continuó lanzando sondas con destino a Marte y Venus, pero su supremacía frente a los Estados Unidos estaba decayendo. En noviembre de 1963 inauguraron su nueva serie 3MV con dirección a Venus, con resultados decepcionantes ya que fracasaron cuatro misiones seguidas. Durante la siguiente ventana de lanzamiento, en noviembre de 1965 volvieron a intentarlo con otras tres 3MV: la Kosmos 96 no avanzó más allá de la órbita de la Tierra, y las Veneras 2 y 3 perdieron el contacto. Sin embargo la última puede destacarse por ser la primera en alcanzar la superficie de otro planeta. La principal dificultad que experimentaban las misiones soviéticas estaba relacionadas con las comunicaciones de sus sondas.

   El 18 de julio de 1965 lanzaron la Zond 3, con destino a Marte, que fue reconvertida para sobrevolar la Luna y obtener fotos de su superficie que transmitió exitosamente a la Tierra.

   El 3 de febrero de 1966 la Unión Soviética se anotaría todavía un nuevo triunfo. La Lunik 9 se convirtió en la primera sonda en posarse sobre la superficie de la Luna sin sufrir daños, gracias a un ingenioso sistema. Cuando la sonda tocó el suelo la carga útil fue eyectada y rebotó varias veces protegida por dos bolsas de aire. Cuando se posó sobre el Mar de las Tormentas, el mayor de nuestro satélite, se liberó de su envoltura y abrió su cápsula superior en forma de pétalo para darle estabilidad. Una vez estabilizada, desplegó su antena y una cámara con la que se obtuvieron por primera vez fotos panorámicas de la superficie lunar. Esta misión permitió demostrar que esta se encontraba cubierta por una fina capa de polvo y rocas, y no de un terreno blando, inconsistente y profundo como se creía. En 1961 Arthur Clarke había publicado una novela titulada A fall of Moondust, en donde una nave aterrizaba en el satélite y se hundía inmediatamente bajo la profunda capa de polvo.

   Alentados por este triunfo, introdujeron estas mejoras en la Venera 4, que despegó el 12 de junio de 1967 –ya muerto Korolev- alcanzando Venus en el 18 de octubre. Contaba con dos termómetros, un barómetro, un radioaltímetro, analizador de gases y dos radiotransmisores. El módulo principal incluía además un magnetómetro, detector de rayos cósmicos e indicador de oxígeno y carbono, además de un paracaídas que se activó en la atmósfera a una altitud de 24,96 kilómetros. Su señal se perdió durante el descenso, pero obtuvo lecturas de 262º C y 22 atmósferas. También analizó exitosamente la atmósfera y detectó un campo magnético residual sin radiación. Por su parte la Kosmos 167, lanzada el 17 de junio, no pasó de la órbita terrestre.

   Por los mismos años los estadounidenses enviaron la Mariner 5, que pasó a 4 mil kilómetros de Venus el 19 de octubre de 1967, verificando los datos de la Venera 4. En 1969 las misiones Venera 5 y 6 repitieron el éxito de sus predecesoras. En las décadas siguientes las Veneras 7 al 11 seguirían aumentando el conocimiento de Venus.

   El año 1969 marcaría el fin definitivo de la supremacía soviética en la Carrera Espacial, cuando los estadounidenses Neil Amstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collin, a bordo del Módulo Apolo XI, se convirtieron en los primeros seres humanos en aterrizar en la superficie de la Luna. Esto fue posible porque desde la presidencia de Kennedy (1961-1963) la NASA experimentó un aumento del presupuesto que no volvió a repetirse. Al mismo tiempo la Unión Soviética pasaba por numerosas convulsiones políticas (la Primavera de Praga, el estancamiento brezhneviano, hambrunas, crisis de derechos humanos) que terminaron afectando su desarrollo científico, sobre todo la carrera espacial.

Presupuesto de la NASA entre 1958 y 2014. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:NASA-Budget-Federal.svg

También hay que aclarar que la llegada de las estadounidenses a la Luna tampoco podría haberse producido sin la información recogida previamente por misiones no tripuladas, tanto propias como soviéticas. Las Lunik 1, 2 y 3 mostraron imágenes de la superficie lunar, y la 9 demostró que era posible un alunizaje sin riesgos.

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   Si bien en las décadas de 1970-1980 la Unión Soviética siguió realizando misiones espaciales, la mayoría de las cuales resultaron exitosas –como las Lunik 16 y 24, o la creación de Estaciones Espaciales-, no volvió a tener el predominio sobre los Estados Unidos que había tenido en los años anteriores cuando fue capaz de poner el primer satélite en órbita (1957), enviar una sonda a la Luna (1959), poner el primer hombre en el espacio (1961), alcanzar las órbitas de Venus (1961) y Marte (1963) aunque no fuera capaz de transmitir información a la Tierra, y posarse sin riesgos sobre la superficie lunar (1966). Logros que merecen destacarse a la hora de escribir una historia de la exploración espacial.

ANEXO:

   Biografía de Konstantín Tsiolkovski: Me parece importante terminar este recorrido con quién es considerado el “Padre de la Cosmonáutica”: Konstantín Eduárdovich Tsiolkovsky. Nacido en Izhevskoye (provincia de Riazan, Imperio Ruso) el 17 de septiembre de 1857, quinto hijo de un polaco exiliado. Ávido lector, tras leer los libros de su padre comenzó a frecuentar las Bibliotecas públicas de Moscú, ya que no podía asistir a la escuela. A los 10 años quedó sordo debido a un ataque de escarlatina, lo que lo motivó a superarse. Estudió Ciencias en Moscú y ejerció como profesor de matemáticas en Borovsk, ciudad en la que contrajo matrimonio. Comenzó a interesarse por la Física tras leer algunas novelas de Julio Verne y en 1883 concibió un proyecto de nave por retropropulsión para viajes interplanetarios. A partir de 1884  su trabajo se vinculaba a cuatro grandes problemas: la justificación científica de un globo metálico (dirigible), del aeroplano aerodinámico, del tren que se desliza por el aire, y de los medios para viajes interplanetarios. Después de haber conocido a Nikolái Zhukovski, estudiante de Stolétov, Tsiolkovski empezó a ocuparse en la mecánica del vuelo controlado y diseñaron una aeronave en conjunto.  Al principio, Tsiolkovski propuso la idea de la aeronave cubierta completamente de metal, y construyó su modelo de trabajo, creó los mandos de vuelo automático del dirigible y circuitos para el control de su elevación.

En 1897 creó el primer túnel de viento ruso, e incluyó el proceso experimental. En el período de 1892-1935 vivió y trabajó como docente en el oblast de Kaluga. El hogar en el convivió con su familia se fue convirtiendo en un Museo a partir de 1904, que se mantiene hasta la actualidad. Aquí comenzó a ser reconocido como científico e ingeniero, publicando más de 500 artículos relacionados a los viajes espaciales, además de los libros: Sueños con la Tierra y el Cielo (1895), Exploración del espacio cósmico por medio de aparatos a reacción (1896), Investigación de los espacios mundiales por dispositivos de propulsión a chorro (1903), Organización Social de la Humanidad (1928) y Ética científica  (1930), entre otras. En su Filosofía cósmica, sueña un futuro en donde la humanidad ha conquistado otros planetas. En este mismo trabajo encontramos su famosa frase –que Carl Sagan gustaba de citar en sus obras-: “La Tierra es la cuna de la humanidad, pero no se puede vivir en una cuna para siempre”.​

También fue un decidido defensor de la posible existencia de vida en otros planetas, respecto a la que acuñó otra famosa frase “la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia” –también citada constantemente por Sagan-. En 1920, expuso la idea de un cohete formado por módulos múltiples que iban desprendiéndose en las sucesivas etapas del viaje, como lo serían los que viajaron a la luna medio siglo después.

También vislumbró la posibilidad de utilizar motores de combustible líquido, con una mezcla de un comburente distinto del aire y un carburante para la propulsión de estas naves. Por sus logros científicos y tecnológicos fue nombrado Caballero de Tercera Clase de la Orden de Santa Ana, Orden de la Bandera Roja del Trabajo, Caballero de Tercera Clase de la Orden de Saint Stanislao y miembro de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética. Falleció en Kaluga, el 19 de septiembre de 1935.

  • Bibliografía:
  • Casado, Javier; Rumbo al Cosmos: los secretos de la astronáutica, edición del autor, 2011.
  • Fernández Macarrón, Juan; Diccionario de Astronomía, s/d edición.
  • Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe, tomos 15 y 24, 2005.
  • Millan Barbany, Gregorio; “La conquista del espacio”, Horizontes culturales: las fronteras de la ciencia, Madrid, Espasa Calpe, 2000.
  • Moisés García, Francisco; “Apolo 11, John F. Kennedy y el discurso que llevó el hombre a la Luna”, CienciaMx Noticias, http://www.cienciamx.com/index.php/anecdotas-cientificas/17075-apollo-11-john-f-kennedy-y-el-discurso-que-llevo-al-hombre-a-la-luna.
  • Montes, Manuel y Munnshe, Jorge; Robots en el espacio: orígenes de la robótica espacial, logros actuales y perspectivas futuras, Navarra, Colección Un Paseo por el Cosmos, RBA Editores, 2017.
  • Rodríguez Baquero, Oscar Augusto; Observación de la Tierra desde el espacio: una ventana para conocer el mundo en que vivimos, Navarra, Colección Un Paseo por el Cosmos, RBA Editores, 2017.
  • Ruiza, Miguel, Fernández, Tomás y Tamaro, Elena; “Biografía de Wernher von Braun”, Biografías y Vidas: la enciclopedia biográfica en línea, www.biografiasyvidas.com/biografia/b/braun_von.htm, 2004.
  • Ruiza, Miguel, Fernández, Tomás y Tamaro, Elena; “Biografía de Konstantín Tsiolkovski”, Biografías y Vidas: la enciclopedia biográfica en línea, www.biografiasyvidas.com/biografia/b/braun_von.htm, 2004.
  • Sagan, Carl; Cosmos, 12º edición, Barcelona, Planeta, 1987.
  • Sagan, Carl; La Conexión Cósmica: una perspectiva extraterrestre, Barcelona, Biblioteca de Divulgación Científica Muy Interesante, 1986.
  • Wikipedia, www.wikipedia.es, artículos: “Carrera Espacial”, “Crisis de los Misiles”, “Exploración de Venus”, “Historia de la Unión Soviética”, “Konstantín Tsiolkovski”, “Serguei Korolev”, “Sputnik 1” y “Sputnik 2”.

Autor del artículo,  Luciano Andrés Valencia: escritor argentino, nacido en Santa Rosa (provincia de La Pampa) en 1984, reside actualmente en Cipolletti (provincia del Rio Negro). A los 16 años uno de sus cuentos obtuvo dos distinciones en el Premio Juvenil ExpresArte. Desde entonces sus cuentos, poemas y ensayos han obtenido premios en diferentes concursos literarios. Autor de La Transformación Interrumpida (2009), seleccionado en Certamen 2007/2008 del Fondo Editorial Pampeano, Páginas Socialistas (2013) y Breve Historia de las personas con discapacidad (2018). Entre sus obras colectivas y antologías en las que participó se encuentran: Poemas Vivos (2005), La narrativa folclórica como proceso social y cultural (2006), Historia de La Pampa (2008 y 2014), declarada de Interés Legislativo por la Cámara de Diputados de la provincia de La Pampa (resolución 83/03), En la remota orilla del recuerdo (2010), Un Quijote en La Pampa (2011), seleccionada en Certamen 2010 del Fondo Editorial Pampeano, Magia registrada (2013), Cuentos bajo el portal azul (2014), Sucedió bajo la luna (2016), Cien años del Genocidio Armenio: un siglo de silencio (2016) y Cuentos obstinados (2018). Publica artículos y textos literarios en revistas y medios alternativos de Argentina y el extranjero. Es Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de La Pampa y Psicólogo (Título en Trámite) por la Universidad Nacional del Comahue.

Contacto: valencialuciano@gmail.com

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