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Corrupción en Marte: la expansión continúa

Por Luciano Andrés Valencia.

Corrupción en Marte (2020) de Luis Ángel Fernández de Betoño es la tercer novela de la Saga de “Las Crónicas de la expansión”. Sin embargo, por su carácter autoconclusivo, puede ser leída de manera independiente aunque mantenga relación con las anteriores.

La colonización de Marte por parte de terrícolas comenzó en el año 2031. A lo largo de las generaciones se fueron diferenciando dos razas marcianas: los Homo, que se negaron a la manipulación genética por motivos religiosos, y los Neos, que manipularon genéticamente a sus embriones para adaptarse al ambiente del nuevo planeta. Los primeros se parecen a los humanos de la Tierra (“humanos de base” los llaman), mientras que los segundos –la raza dominante- son de baja estatura (alrededor de 1,50 metros), piel rojiza, grandes ojos claros, orejas puntiagudas y cabello grisáceo. A diferencia de los homo, en la raza neo las mujeres ocupan la mayoría de los cargos de poder. Mientras esto sucedía en el planeta rojo, en el resto del Sistema Solar se estaba produciendo una expansión que llevó a la creación de dos bandos en pugna: la Tierra y la Federación Colonial (con capital en la luna Titán de Saturno). Marte se mantuvo independiente de ambas potencias, pero no pudo evitar entrar en una guerra con la Federación que devasto el planeta y lo forzó a un humillante tratado de paz cuyas consecuencias se mantienen.

La acción de la novela se sitúa en el año terrícola 2396 (año 194 del calendario marciano) en la ciudad subterránea de Marina, capital del planeta. La Unidad X de la Policía metropolitana realiza un allanamiento en el barrio homo de Arcadia ante la posibilidad de un tráfico de menores, pero en su lugar encuentra un contrabando de robots orgánicos (similares al Kent de las dos primeras novelas) provenientes de Plutón, zona del Sistema Solar poblada por entes biológicos e inteligencias artificiales que entraron en conflicto con la Federación tras haber destruido una de sus flotas. A partir de aquí comienza una serie de crímenes violentos mezclados con “impuestos que fluyen hacia arriba” (coimas) que van desde la Policía a la alcaldesa, el Senado y el Gobierno de la República Marciana. A esto se suma que la Federación ha infiltrado servicios de inteligencia en Arcadia para fomentar la guerra entre bandas que trafican petrel (droga marciana) en beneficio de sus intereses.

Pero este conflicto va a exceder la geografía del pequeño barrio marginal para tener implicaciones interplanetarias. El fantasma de una segunda Guerra entre Marte y la Federación, en que los otros cuerpos celestes (la Tierra, Ceres, Plutón) se podrían ver implicados, está flotando en el éter. Pero no son los únicos actores involucrados en esto, ya que hará aparición una nueva especie: los etéreos, seres cuánticos e inmateriales capaces de viajar por las redes informáticas y neuronales, que están dispuestos a evitar un conflicto que pondrá en peligro a todas las formas de vida del Sistema.

En este libro encontramos numerosas analogías históricas. Una de ellas es la referida a la Guerra Fría, conflicto que enfrentó a la Unión Soviética y los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. En la obra de Fernández de Betoño tenemos el enfrentamiento entre la Tierra y la Federación. Marte, Ceres, el Cinturón de Asteroides y Plutón podrían ser el equivalente a los “países no alineados” o “países del Tercer Mundo” que no formaban parte de ningún bloque, pero mantenían diferentes tipos de relaciones con los bandos en pugna. La introducción de drogas para intentar desestabilizar un bando rival -que se observa en la novela- fue otra estrategia utilizada por los servicios de inteligencia estadounidenses durante la Guerra Fría.

En la novela también encontramos interesantes debates en torno al racismo, ya presentes en las anteriores. En Las Colonias del Sistema Solar: Theia (2015) y El Ascenso de El Duque (2017) vemos el enfrentamiento entre Terrícolas y Colonos federales. Pese a ser físicamente parecidos, los segundos tienen vidas más largas y están protegidos de enfermedades, lo que los hace considerarse superiores a sus hermanos evolutivos. Esto recuerda mucho a la “Serie de los robots” y la “Saga de Lucky Strike” de Isaac Asimov, en donde terrícolas y espaciales son los protagonistas del conflicto racial. En Corrupción en Marte encontramos que ese conflicto que se da a nivel del Sistema Solar se reproduce en el planeta rojo con los Homo y los Neos, siendo los primeros discriminados: no pueden acceder a determinados empleos, son las principales víctimas de la pobreza y la represión policial, tienen menos representación política y están obligados a subsistir mediante ocupaciones ilegales. Pero al mismo tiempo que las funcionarias y millonarias neo (de las “33 familias” que gobiernan Marte) desprecian a los homo, necesitan de su trabajo y de su provisión de bienes ilegales, lo que desnuda la hipocresía y la corrupción de esta sociedad. Entre los etéreos también encontramos dos razas en lucha.

Otro debate actual que aparece en la novela es el referido al papel de la tecnología en nuestras vidas, el movimiento ciborg y el transhumanismo. Muchos marcianos usan una tecnología conocida como Neuro-Pc (que recuerda los implantes que planea implementar Neuralink), que conecta sus redes neuronales con dispositivo electrónicos, volviéndolos ciborg o transhumanos. El tema de la inteligencia artificial se había mencionado en las anteriores novelas, pero aquí reaparece con la producción masiva de robots con neuronas biológicas que los vuelven pensantes. ¿Pueden considerarse seres vivos a máquinas que piensan con un componente orgánico que necesita ser alimentado e hidratado? Al mismo tiempo: ¿en qué medida puede considerarse “no vivo” un componente artificial que se conecta con las neuronas vivas de un ser pensante para aumentar sus capacidades? Por último: ¿Puede la inteligencia artificial manipular nuestra consciencia?

Debates que ya se están dando actualmente y que esta novela potencia, como ya venían haciendo las anteriores. Las Crónicas, como el Universo, continúan su expansión.

Donde conseguir el libro: https://www.amazon.es/dp/B087ZFYH5D

Las Crónicas de la Expansión: una aventura por el Sistema Solar y más allá

Reseña realizada por Luciano Andrés Valencia

Las “Crónicas de la Expansión” es una saga -aún en desarrollo- del escritor español Luis Ángel Fernández de Betoño, en la que podemos encontrar influencias de Isaac Asimov, sobre todo de la “Serie de los Robots” y las precuelas de “La Fundación”, así como de Arthur Clarke y otras figuras del género. La acción ocurre en el siglo XXIV, donde la humanidad se ha expandido por la totalidad del Sistema Solar, creando colonias en la mayoría de los mundos. Los colonos tienen vidas más prolongadas que los habitantes de la Tierra y un fuerte control poblacional. Tras una guerra, la mayoría de las colonias se independizaron creando la Federación con capital en Titán, una de las lunas de Saturno. A la rivalidad entre la Tierra y la Federación se suma un tercer actor: Marte. Los primeros humanos que llegaron a Marte fueron los participantes de un Reality Show, que finalmente se asentaron en el planeta teniendo descendencia que nació con mutaciones debido a la radiación. Con el tiempo los marcianos llegaron a conformar una nueva especie de baja estatura y piel rojiza. Marte se mantiene independiente tanto de la Tierra como de la Federación.

La saga comienza con Las Colonias del Sistema Solar: Theia (2015). La humanidad ha colonizado el Sistema Solar, pero aún no se ha expandido hacia las estrellas. El descubrimiento del planeta Theia, ubicado a 20 años luz y con características similares a la Tierra pero sin formas de vida inteligente, llevan a la humanidad a plantearse un destino interestelar. En pos de este objetivo se creó el “Movimiento de los 10.000”, que propone colonizar el planeta con 9000 terrícolas y 1000 colonos. Pero para eso deben desarrollar naves capaces de viajar a una velocidad cercana a la de la luz y cápsulas criogénicas para conservar a los primeros migrantes. El descubrimiento de “la singularidad” en el Cinturón de Asteroides (zona anárquica controlada por piratas y “señores de la Guerra”) puede ayudar a estos planes. Por eso la corporación interplanetaria Helio Génesis le encarga la misión al capitán Gael Paulsen -veterano de la Guerra contra Marte y de la lucha contra los piratas de los asteroides- y a un equipo científico en el que se encuentra la brillante doctora Alexia Lombard. Pero la misión se complica cuando comienzan a ser perseguidos por piratas y mercenarios, algunos de los cuáles mantienen enemistad con Gael por batallas ocurridas en el pasado y con la Federación a la que acusan de imperialista. Además hay sectores en el gobierno colono que se oponen a que Theia sea poblado mayoritariamente por terrícolas.

La primera novela de la saga combina elementos de la ciencia ficción con los relatos de acción y suspenso, además de preocupaciones ecológicas al plantear como la colonización afecta las formas de vida nativas de los nuevos mundos, e intrigas políticas que recuerdan los relatos de espionaje de la época de la Guerra Fría.

La acción continúa con El Ascenso del Duque (2017), cuya acción ocurre tres años después de la anterior novela. La Luna se encuentra dividida en un sector bajo jurisdicción de la Tierra y otra de la Federación de Colonos. Durante un viaje, uno de los trenes que conecta ambas zonas sufre un atentado por parte de un terrorista suicida causando cientos de muertos. La investigación queda a cargo de Wang Lee, antiguo jefe de inteligencia colona. Nadie está exento de sospechas: terrícolas, marcianos, mercenarios y piratas de los asteroides. Mientras tanto en el planeta enano Ceres se produce el ascenso de Víctor Landa (apodado “el Duque”), un antiguo mercenario terrícola contratado por Wang Lee para frustrar los planes de los 10.000 en Las Colonias del Sistema Solar. Armado de un ejército de seguidores ha eliminado a los principales jefes mafiosos y piratas, y ahora va detrás de los poderosos Sindicatos Mineros. Su objetivo: unificar el pequeño planeta y el Cinturón de Asteroides en un poderoso Estado independiente. Pero para ello necesitará la ayuda de la Federación de Colonos y tendrá que negociar con Wang Lee. Al mismo tiempo se produce el regreso del capitán Gael Paulsen, quién deberá trabajar con su antiguo enemigo. También tiene un papel protagónico la computadora biológica Kent, que apareció brevemente en la primera novela.

Hacia el final de El Ascenso del Duque encontramos algunos debates religiosos en torno a la “Teoría del Diseño Inteligente” y un descubrimiento cerca de la órbita de Plutón que nos permitirá conocer el destino de los 10.000.

Ambas novelas son altamente recomendables para quienes gustan de la literatura de anticipación, las temáticas espaciales, los relatos de aventuras y las intrigas políticas.

Luis Ángel Fernández de Betoño fue profesor de Formación Vial y Riesgos Laborales. Lector voraz de ciencia ficción –sobre todo de Isaac Asimov-, comenzó a escribir las “Crónicas de la Expansión” como una forma de terapia. A los dos libros reseñados se le suma un tercero: Corrupción en Marte (2020), que forma parte del mismo universo. También es autor de la novela negra La Tercera Ley (2019).

Para saber más:

https://luisangelfdez.blogspot.com/