Los anillos de Neptuno como jamás se han visto

El telescopio espacial James Webb sigue enviando imágenes increíbles y espectaculares, una de ellas es sobre Neptuno, el último planeta del sistema solar.

Neptuno tiene unos anillos muy tenues pero con el telescopio espacial James Webb se ven de una forma majestuosa.

Neptuno y sus anillos, créditos: NASA, ESA, CSA, STScI

Este planeta se caracteriza por ser un gigante de hielo debido a la composición química de su interior. En comparación con los gigantes gaseosos, Júpiter y Saturno, Neptuno es mucho más rico en elementos más pesados ​​que el hidrógeno y el helio. Esto es fácilmente evidente en la característica apariencia azul de Neptuno en las en longitudes de onda visibles, causada por pequeñas cantidades de metano gaseoso.

La cámara de infrarrojo cercano de Webb, denominada NIRCam, adquiere imágenes de los objetos astronómicos en el rango de infrarrojo cercano, por lo que Neptuno no aparece con su característico color azul. De hecho, el gas metano absorbe con tanta fuerza la luz roja e infrarroja que el planeta es bastante oscuro en estas longitudes de onda del infrarrojo cercano, excepto donde hay nubes a gran altura. Estas nubes de hielo de metano se destacan como rayas y puntos brillantes, que reflejan la luz solar antes de que sea absorbida por el gas metano.

Los anillos restos de hielo y polvo se pueden ver también muy bien desde el telescopio, destacando de una forma espectacular.

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Para saber más:

https://www.nasa.gov/feature/goddard/2022/new-webb-image-captures-clearest-view-of-neptune-s-rings-in-decades

¿Sabíais que la Tierra tiene otra «luna»?

Sí, así es a parte de nuestra Luna, tenemos otra que se llama Cruithne, se trata de un asteroide de unos 5 km de diámetro, que sigue una órbita parecida a la de la Tierra. 

También conocido como asteroide 3753, Cruithne es un objeto cercano a la Tierra o NEA, se puede decir que nos está siguiendo eternamente pero sin riesgo de impacto.

Sigue unas trayectorias en la órbita de la Tierra en forma de riñón o alubia, y en su punto más cercano a nosotros está a 12,5 millones de kilómetros.

Cruithne, fue descubierto en 1986, orbitando alrededor del Sol en una órbita elíptica, y ha sido bautizado como «La segunda luna de la Tierra«, aunque se le suele llamar cuasisatélite.

Estos objetos orbitan alrededor del Sol desde la misma distancia que el planeta. Sus órbitas son muy inestables, y con el tiempo pueden acabar en otras posiciones  o ser expulsados de sus órbitas.

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La esfericidad de la Tierra: La Tierra no es plana (en este siglo hay personas que tristemente aun lo piensan…)

El Sol lo vemos en diferentes posiciones a lo largo del día porque la Tierra gira sobre su eje y debido a esto vamos viendo pasar el Sol a lo largo del día. Lo vemos a diferentes alturas a lo largo del año porque la Tierra lo ve en diferentes posiciones conforme vamos trasladándonos alrededor del Sol en nuestra órbita (que le cuesta un año trasladarse alrededor del Sol).

La Tierra no es plana y no es el centro del Universo. Pero antiguas civilizaciones pensaban que la Tierra era plana (incluso en este siglo hay personas que equivocadamente y tristemente aun lo piensan…), los antiguos tenían muchas preguntas que en esas épocas eran complicadas de contestar, habían muchos inconvenientes:

¿Extensión infinita? No tiene fin, hay un mar enorme y después más y más agua y agua….¿extensión finita? el fin de la Tierra en el mar luego hay terribles monstruos y precipicios enormes…¿Cómo se sostiene? ¿sostenerse en el aire algo tan grande?¿Y las estrellas siempre son las mismas?. Todas estas preguntas se las hacían en la antigüedad. La teoría que lo arreglaba casi todo era la siguiente: Los hindúes la imaginan apoyada sobre cuatro pilares que a su vez estaban sobre cuatro elefantes y éstos sobre una tortuga gigante que nadaba en un océano enorme. Sorprendente pero para ellos muy real.

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No fue hasta los griegos hasta que realmente se fue consciente de que la Tierra era esférica. Aunque antes se llegó a pensar que era cilíndrica,  la sencilla explicación de suponer que la Tierra se curva en la dirección Norte-Sur es lo que llevó al filósofo Anaximandro de Mileto a sugerir -erróneamente-que la Tierra tenía forma cilíndrica. Pero la solución de que la Tierra era esférica la dieron los navegantes. Cuando se alejaban los barcos iban desapareciendo en el horizonte y lo último que se veía eran las velas, por tanto estaban «bajando» por la curvatura de la Tierra. Desde la orilla se veía menos parte del barco y desde una montaña muy alta se veía aun más parte.

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Por otro lado, los astrónomos griegos también pensaron que la mejor forma de explicar los eclipses de Luna era suponer que la Tierra se situaba entre ésta y el Sol y que su sombra proyectada por este astro, caía sobre la Luna y la eclipsaba. Como la proyección de esta sombra siempre era circular, confirmaba, una vez más, el carácter esférico de la Tierra.

La primera prueba directa de la esfericidad de la Tierra tardaría en llegar casi diecinueve siglos. En 1522 Magallanes y Juan Sebastian el Cano realizan la circunnavegación de la Tierra, ¡la Tierra es redonda!

Y la prueba definitiva: Imagen desde el Apolo 11 en 1969:

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Este planeta que ya hemos demostrado que es redondo se traslada alrededor del Sol y se sabe desde la época del renacimiento cuando un modelo matemático diseñaba un sistema heliocéntrico que representaba completamente la realidad de lo observado en el cielo, este fue presentado por el matemático y astrónomo  Nicolás Copérnico, con la publicación en 1543 del libro De Revolutionibus Orbium Coelestium. Esto marcó el inicio de lo que se conoce como «revolución copernicana» y la teoría heliocéntrica, en la que en el centro del sistema solar está el Sol y los demás planetas están trasladándose alrededor del astro rey, por fin deja de ser la Tierra el centro del Universo, para ser simplemente un planeta más alrededor de una estrella de lo más común en una enorme galaxia de las miles de millones de galaxias que tenemos en el Cosmos, somos una mota de polvo en el océano cósmico. En el siglo siguiente, Johannes Kepler extendió este modelo para incluir órbitas elípticas y por fin se demostró perfectamente lo que no saben algunas personas en el siglo XXI, que la Tierra gira alrededor del Sol.

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Posición de la Tierra en su órbita alrededor del Sol y diferentes estaciones según la posición

Bueno espero que este resumen muy resumido sobre la esfericidad y traslación de la Tierra alrededor del Sol deje esto un poco más claro :-).

Photo by Pixabay on Pexels.com

Un espectacular vídeo en 360º sumerge a los espectadores en una impresionante simulación del centro de nuestra galaxia

La visualización fue realizada con datos del telescopio espacial Chandra y otros telescopios permitiendo a los espectadores la exploración de esta región desde diversos puntos de vista.

Créditos: Observatorio rayos x Chandra

Desde el punto de vista del agujero negro supermasivo de la Vía Láctea, llamado Sagitario A (Sgr A*), se pueden observar alrededor de 25 estrellas Wolf-Rayet (objetos blancos centelleantes) mientras expulsa continuamente vientos estelares (escala de color negro a rojo a amarillo). Estos vientos chocan entre sí, y luego parte de este material (manchas amarillas) gira en espiral hacia Sgr A*. El vídeo muestra dos simulaciones, cada una de las cuales comienza alrededor de 350 años en el pasado y abarca 500 años. La primera simulación muestra al agujero supermasivo en estado de calma, mientras que la segunda lo muestra más violento y expulsando material.

Aprovechamos para que en esta misma entrada veáis la primera imagen de este agujero negro:

La imagen fue producida por un equipo de investigación global llamado Event Horizon Telescope (EHT) Collaboration, utilizando observaciones de una red mundial de radiotelescopios.

Imagen de Sagitario A* el agujero negro del centro de nuestra galaxia. Créditos; EHT

Aunque no podemos ver el agujero negro en sí, porque está completamente oscuro, el gas brillante que lo rodea revela una firma reveladora: una región central oscura (llamada «sombra») rodeada por una estructura similar a un anillo brillante. La nueva vista captura la luz desviada por la poderosa gravedad del agujero negro, que es cuatro millones de veces más masivo que nuestro Sol.

Estas observaciones sin precedentes han mejorado enormemente nuestra comprensión de lo que sucede en el centro de nuestra galaxia y puede ofrecer nuevos conocimientos sobre cómo estos agujeros negros gigantes interactúan con su entorno.

 Para obtener esta imagen, el equipo creó el poderoso EHT, que unió ocho observatorios de radio existentes en todo el planeta para formar un solo telescopio virtual del tamaño de la Tierra. El EHT observó a Sgr A* en varias noches, recopilando datos durante muchas horas seguidas, de forma similar al uso de un tiempo de exposición prolongado en una cámara.

El avance sigue al lanzamiento de la colaboración EHT en 2019 de la primera imagen de un agujero negro, llamado M87* en el centro de la galaxia Messier 87 más distante.

Los dos agujeros negros se ven notablemente similares, a pesar de que el agujero negro de nuestra galaxia es más de mil veces más pequeño y menos masivo que M87*. Son dos tipos completamente diferentes de galaxias y dos masas de agujeros negros muy diferentes, pero cerca del borde de estos agujeros negros se ven increíblemente similares. Esto nos dice que la Relatividad General gobierna estos objetos de cerca, y cualquier diferencia que veamos más lejos debe deberse a diferencias en el material que rodea los agujeros negros.

Este logro fue considerablemente más difícil que para M87*, aunque Sgr A* está mucho más cerca de nosotros, lo que ocurre es que el gas en las cercanías de los agujeros negros se mueve a la misma velocidad: casi tan rápido como la luz, alrededor de Sgr A* y M87*. Pero donde el gas tarda de días a semanas en orbitar el M87* más grande, en el Sgr A*, mucho más pequeño, completa una órbita en menos minutos. Esto significa que el brillo y el patrón del gas alrededor de Sgr A* estaba cambiando rápidamente mientras la Colaboración EHT lo observaba, un poco como tratar de tomar una imagen clara de alguien que no para de moverse.

Los investigadores tuvieron que desarrollar nuevas herramientas sofisticadas que explicaran el movimiento de gas alrededor de Sgr A*. Si bien M87* era un objetivo más fácil y estable, con casi todas las imágenes con el mismo aspecto, ese no fue el caso de Sgr A*. La imagen del agujero negro Sgr A* es un promedio de las diferentes imágenes que extrajo el equipo, revelando finalmente al gigante que acecha en el centro de nuestra galaxia por primera vez.

Los científicos están particularmente emocionados de tener finalmente imágenes de dos agujeros negros de tamaños muy diferentes, lo que ofrece la oportunidad de comprender cómo se comparan y contrastan. También han comenzado a utilizar los nuevos datos para probar teorías y modelos sobre cómo se comporta el gas alrededor de los agujeros negros supermasivos. Este proceso aún no se comprende por completo, pero se cree que juega un papel clave en la formación y evolución de las galaxias

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Para saber más:

La impresionante imagen de Marte desde el telescopio espacial James Webb

El Telescopio Espacial James Webb ha obtenido sus primeras imágenes del planeta Marte. El impresionante telescopio brinda una perspectiva única con su sensibilidad infrarroja del planeta rojo.

Webb puede capturar imágenes y espectros con la resolución espectral necesaria para estudiar fenómenos a corto plazo como tormentas de polvo, patrones climáticos, cambios estacionales y, en una sola observación, procesos que ocurren en diferentes momentos (durante el día, la puesta del sol y la noche) de un día marciano, como curiosidad al día marciano se le denomina «sol».

Los instrumentos de Webb son tan sensibles que, sin técnicas especiales de observación, la brillante luz infrarroja de Marte es demasiado fuerte para los detectores y provoca un fenómeno conocido como «saturación del detector». Los astrónomos arreglan esto ajustando el brillo extremo de Marte utilizando exposiciones muy cortas, midiendo solo parte de la luz que llega a los detectores y aplicando técnicas especiales de análisis de datos.

Las primeras imágenes de Webb de Marte, obtenidas por la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam), muestran una región del hemisferio oriental del planeta en dos longitudes de onda diferentes, o colores de luz infrarroja. Esta imagen muestra un mapa de referencia de superficie de la NASA y el altímetro láser Mars Orbiter (MOLA) a la izquierda, con los dos campos de visión del instrumento Webb NIRCam superpuestos. Las imágenes de infrarrojo cercano de Webb se muestran a la derecha. Créditos: NASA, ESA, CSA, STScI, equipo Mars JWST/GTO

La imagen de longitud de onda más corta de NIRCam (en la imagen, arriba a la derecha) está dominada por la luz solar reflejada y, por lo tanto, revela detalles de la superficie similares a los que aparecen en las imágenes de luz visible. Los anillos del cráter Huygens, la roca volcánica oscura de Syrtis Major y el brillo en la cuenca Hellas son evidentes en esta imagen.

La imagen NIRCam de longitud de onda más larga (abajo a la derecha) muestra la emisión térmica: la luz emitida por el planeta a medida que pierde calor. La región más brillante del planeta es zonas más cálidas. El brillo disminuye hacia las regiones polares, que reciben menos luz solar, y se emite menos luz desde el hemisferio norte, más frío, que experimenta el invierno en esta época del año.

Este telescopio no deja de sorprendernos y seguro desvelará muchos misterios del sistema solar, de la galaxia y de los orígenes del Universo.

Para saber más:

https://blogs.nasa.gov/webb/2022/09/19/mars-is-mighty-in-first-webb-observations-of-red-planet/

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