La mayor lluvia de meteoros de todos los tiempos

El 13 de noviembre de 1833, los ciudadanos de nuestro planeta pudieron observar uno de los más bellos espectaculos astronómicos de todos los tiempos, un momento extraordinario que pasó a la historia: la tormenta de estrellas fugaces de las Leónidas.

Las Leónidas provienen del cometa 55P/Tempel-Tuttle con un periodo orbital alrededor del Sol de 33 años, actualmente tienen su periodo de actividad entre el 6 y el 30 de noviembre. Con el momento de máxima actividad a mediados de mes de noviembre con unos 15 a 20 meteoros por hora.

Punto radiante de las Leónidas en la constelación de Leo. Créditos: Stellarium

Cada 33 años produce un aumento de la actividad meteórica, llegando en algunos casos auténticas tormentas de estrellas fugaces con miles de meteoros a la hora. La más importante fue la del 13 de noviembre de 1833.

Ilustración de 1889 de Adolf Vollmy sobre las Leónidas de 1833.

Se estima que la lluvia de 1833 presentó un tasa impresionante de unos 100.000 meteoros por hora. Este fenómeno tuvo un profundo efecto sobre todas las personas que lo presenciaron y, por haber ocurrido antes de la existencia de la iluminación eléctrica de las calles, el efecto psicológico fue aumentado con creces. Muchas personas creyeron que era el fin del mundo, con el cielo derrumbando sobre la Tierra y algunas llegaron a quedarse postradas en el suelo con las manos levantadas, suplicando a Dios para salvar el mundo y a ellas… Pocos supieron en ese momento que se trataba de un fenómeno meteórico. Dejamos algunos testimonios de la época:

“… También fue el año de ese extraño fenómeno cuando los cielos parecían a punto de separarse de su tren estrellado.  Fui testigo de este magnífico espectáculo y quedé asombrado.  El aire parecía lleno de brillantes mensajeros descendentes del cielo.  Era sobre el amanecer cuando vi esta escena sublime … “

La vida y los tiempos de Frederick Douglass por Frederick Douglass.

“El mundo ahora está llegando a su fin, porque las estrellas están cayendo”

Un granjero del condado de Morgan

“Había innumerables meteoritos en los cielos, todos aparentemente emanados de un foco directamente en lo alto de cada punto de la brújula, de varios tamaños y grados de brillo, ocasionados probablemente por sus diferentes distancias. ”  

Un residente de la Isla de Butler, cerca de Darien, Georgia
Imagen de una ilustración en madera de la lluvia de la Leónidas sobre las Cataratas del Niágara.  Un testigo del fenómeno lo describió así: “Ningún hombre había visto nunca un espectáculo tan terriblemente grandioso y sublime como el del firmamento que desciende en torrentes de fuego sobre la catarata oscura y rugiente”.

Esta impresionante lluvia se vio muy bien en la zona Este de los Estados Unidos, de echo la mayoría de los testimonios son de personas de ese país, ocurrió sobre las nueve de la noche con noches sin contaminación lumínica con lo que debió de ser un espectaculo inolvidable, aterrador para algunos y maravilloso para otros como se puede comprobar con esos testimonios.

La lluvia ha sido muy observada desde esa época, sobretodo cuando pasan 33 años y el cometa repuebla toda su órbita de meteoroides dando lugar a los años siguientes repuntes de actividad, no tan alta como la de 1833 pero con aumentos considerables de la actividad meteórica.

Hubo otro aumento espectacular de actividad el 17 de noviembre de 1966 en el que algunos observadores llegaron a ver entorno a los 10 a 20 meteoros por segundo!.

Fotografía de la Leónidas de 1966. Créditos: A. Scott

Y la última gran tormenta fue en el año 1999, y varios picos muy altos en 2000 y 2001, de la tormenta de 1999 fui testigo:

“Era una noche no muy fría de noviembre, sobre las doce de la noche acompañé a mi padre al campo porque teníamos que ir a abrir el agua para regar los campos de naranjas que teníamos en esa época, yo sabía que el máximo de la lluvia estaba próximo pero no me percaté de observar esa lluvia. Nada más llegar observé un cielo con miles de estrellas y nos pusimos a abrir el riego, (en esa época aun no estaba muy extendido el famosos riego por goteo y nos teníamos que esperar a que se inundara el campo, con lo que teníamos mínimo dos horas bajo las estrellas), cuando alcé la mirada al cielo vi una actividad alta de estrellas fugaces, pero dentro de los normal para las leónidas, pero de repente empezaron a aparecer decenas de estrellas fugaces por todos los lados, de todo tipo de trazo y brillo y todas partían de la constelación de Leo, estaba viendo una tormenta de meteoros !! la palabra alucinado no es la correcta, la palabra correcta es maravillado. Fue como un castillo silencioso de fuegos artificiales, cantando del orden de los 40 meteoros por minuto, no hay palabras para describir tan bello espectaculo”

Ahora toca esperar al año 2028 o al año 2034 según los autores que consultes, lo seguro es que a finales de esta década o inicios de la siguiente puede que haya otra tormenta de meteoros muy intensa. Para que esto ocurra la Tierra debe pasar por los filamentos más densos que deja el cometa tras de sí, lo único que puede ocurrir es que la órbita del cometa se vea afectada por interacciones con el planeta Júpiter que va variando la órbita del cometa alejándonos los grandes picos, pero habrá que estar esperanzados de poder volver a observar un espectaculo tan grandioso como el del año 1833.

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