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Los comienzos de la Carrera Espacial: la supremacía soviética

Los comienzos de la Carrera Espacial: la supremacía soviética

Por Luciano Andrés Valencia

   La llegada del Apolo XI a la Luna el 20 de julio de 1969 representó el triunfo de los Estados Unidos frente a la Unión Soviética en lo que había dado en llamarse la Carrera Espacial. Sin embargo en los diez años anteriores a esta hazaña, el país comunista había tenido una supremacía frente a su rival capitalista en la mayoría de las misiones, lo que obligó a este último a invertir gigantescas cantidades de dinero en su programa espacial con el objetivo de igualarlo y –finalmente- superarlo.

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   Los orígenes de la Carrera Espacial son inseparables del final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La Alemania Nazi (1933-1945) había desarrollado un sofisticado programa de misiles para atacar las posiciones aliadas. Uno de ellos fue llamado originalmente Aggregat 4 (Conjunto 4) y más tarde rebautizado Vergeltungswaffe 2 (Arma de Venganza 2 o V2). La toma de Berlín por parte del Ejército Rojo soviético provocó la caída del régimen fascista alemán. Poco después, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki pusieron fin a la intervención japonesa, dando por finalizada la contienda.

   En 1945, tanto soviéticos como estadounidenses llevaron adelante operaciones militares con el propósito de capturar científicos y artefactos de guerra alemanes. Las dos potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial no tardarían en romper la alianza que los unió durante el pasado conflicto y entrar en una confrontación que daría en llamarse la Guerra Fría (1947-1991). Aunque las regiones de Peenemûnde (base de desarrollo y prueba de V2) y la factoría de Mittelwerk, cerca de Nordhausen, quedaría bajo la ocupación soviética, los militares estadounidenses pudieron hacerse con varios misiles V2 y piezas para su ensamblaje que trasladaron a su base de experimentación  de White Sands Proving Ground (hoy White Sands Missile Range) en New México. La Unión Soviética instaló una base similar en las estepas de Kapusttin Yar (hoy Známesk), cerca de Stalingrado (hoy Volgogrado).

   En White Sands, junto al material militar, también fueron trasladados más de 20 científicos e ingenieros alemanes que trabajarían en el Proyecto Hermes, que tenía como objetivo la puesta en marcha de un programa de experimentación que perseguía cinco propósitos fundamentales: 1) ganar experiencia en el manejo y lanzamiento de misiles; 2) suministrar vehículos para la realización de experimentos relacionados con el diseño de misiles; 3) suministrar vehículos para la realización de pruebas de componentes de misiles; 4) obtener datos balísticos; y 5) diseñar vehículos para la investigación en altas capas de la atmósfera. Este último punto sería fundamental para el futuro desarrollo de la Carrera Espacial. Precisamente el 16 de enero de 1946, alrededor de 50 ingenieros y científicos procedentes de más de una docena de organizaciones se reunieron en el Navy Research Laboratory (NRL) en Washington (DC) en un encuentro que culminó con la creación del Panel V2 de Investigaciones de la Alta Atmósfera.

   Entre 1946 y 1952 sesenta y siete misiles V2 fueron lanzados desde White Sands. Aunque la mayoría fueron pruebas militares, algunas tuvieron un carácter científico. El 24 de octubre de 1946 se lanzó un V2 al que se le sustituyó la cabeza explosiva por una cámara de 35 mm programada para obtener una imagen cada 1,5 segundos. El cohete llegó a una altura de 105 kilómetros, rozando el comienzo del Espacio Exterior, y luego cayó en picada al agotarse su combustible. El impacto lo destruyó por completo, pero el rollo de la cámara permaneció intacto. Las imágenes obtenidas permitían ver la curvatura de la Tierra. Misiones similares realizadas en 1948 y 1950 permitieron apreciar las formaciones del terreno y las condiciones meteorológicas en los Estados del sudoeste norteamericano.

   El potencial científico de estos inventos no pasó desapercibido y en 1952 el Consejo de Uniones Científicas (hoy Consejo Internacional para la Ciencia) declaró que 1957 sería el Año Geofísico Internacional, aprovechando el periodo de máxima actividad solar que se daría entre el 1º de julio de 1957 y el 31 de diciembre de 1958. En 1954 se aprobó además una resolución para incentivar a los países participantes de aquella efeméride a lanzar satélites artificiales para confeccionar un mapa global de la Tierra.

   Los Estados Unidos estaban convencidos de que serían los primeros en poner un satélite artificial en órbita, dado sus éxitos con los misiles V2. Así lo aseguraron una serie de informes secretos. Uno de ellos fue elaborado en abril de 1951 por la Rand Corporations, bajo el título: The Utility of the Sattelite vehicule for reconnaisance. Otro fue elaborado por la Fuerza Aérea bajo el título: Feed Back Project. El 22 de mayo de 1952 se ordenaba dar inicio al programa cuyo desarrollo debía realizarse en paralelo con su cohete lanzador: el misil intercontinental Atlas. En 1954 la Rand Corporations aportó detalles particulares sobre la órbita a utilizar y la incorporación de una cámara de video que ofrecería una cobertura completa de la superficie de la URSS, cuyas imágenes quedarían registradas en una cinta magnética que sería posteriormente transmitida vía onda de radio al sobrevolar territorio estadounidense. El hecho de encubrir finalidades militares y de espionaje bajo una fachada científica llevó a que en un primer momento todo el proyecto permaneciera en secreto.

   El 2 de agosto de 1955 el representante de los Estados Unidos en el 6º Congreso Astronáutico Internacional de Copenhague anunció que serían el primer país en poner en órbita un satélite artificial para conmemorar el Año Geodésico Internacional. Ese mismo día el representante soviético Leonid I. Sedov replicaba: “En mi opinión, será posible lanzar un satélite artificial de la Tierra en el plazo de los dos próximos años. La realización del proyecto soviético puede esperarse para el futuro próximo”.

   El proyecto norteamericano pasó a denominarse Vanguard y se anunciaba como exclusivamente civil y científico. Para ello hubo que rechazar el proyecto Explorer, de Wherner von Braun, desarrollado por el Ejército, ya que no había que desarrollar sospechas en el mundo respecto a sus fines bélicos. Además el diseño sería completamente estadounidense, no pudiendo criticarse como de origen alemán.

 Biografía de Wernher von Braun:  Nacido en Wyrks (actual Polonia) en 1912, proveniente de una familia de la nobleza alemana, Wernher von Braun mostró siempre interés en los misiles y la exploración espacial. Cuando tomó la Confirmación en la Iglesia Luterana su madre le regaló un telescopio. En 1929 se unió a la Sociedad de Cohetes Alemanes Verein fur Raumschiffahrt y en 1932 se graduó en Ingeniería Mecánica en el Politécnico de Berlín. Posteriormente se unió a un grupo de investigadores liderados por Hermann Oberth para el estudio de las aplicaciones de la propulsión de reacción. En 1932, tras el abandono de Oberth y el fallecimiento de Vaher en el curso de una prueba, asumió la dirección de las investigaciones. Bajo el patrocinio del Ejército se hizo cargo del Centro de Investigaciones de Peenemünde y diseñó armas secretas para el régimen nazi, entre ellas las ya mencionadas V2 y las bombas que asolaron Londres en la Batalla de Inglaterra. Acabada la Segunda Guerra Mundial se pasó al bando estadounidense, se instaló en el nuevo país y se hizo adepto a una Iglesia protestante norteamericana. Trabajó para las Fuerzas Armadas y diseño vehículos espaciales. En 1955 obtuvo la nacionalidad estadounidense. Tras el fracaso del proyecto Vanguard de la Marina, y ante la ventaja adquirida por los soviéticos en la carrera espacial a raíz del lanzamiento del Sputnik, fue puesto al frente del desarrollo de los cohetes de Estados Unidos. En 1958, su diseño del cohete de varias fases Júpiter resultó crucial para colocar en órbita el primer satélite estadounidense, el Explorer. A partir de este momento, Von Braun intervino en la mayoría de los proyectos de la NASA, creó los cohetes Saturn y participó en el proyecto Apolo, que acabaría por llevar a los primeros seres humanos a la Luna. Tras el fracaso del proyecto Vanguard de la Marina, y ante la ventaja adquirida por los soviéticos en la carrera espacial a raíz del lanzamiento del Sputnik, fue puesto al frente del desarrollo de los cohetes de Estados Unidos. En 1958, su diseño del cohete de varias fases Júpiter resultó crucial para colocar en órbita el primer satélite estadounidense, el Explorer. A partir de este momento, Von Braun intervino en la mayoría de los proyectos de la NASA, creó los cohetes Saturn y participó en el proyecto Apolo, que acabaría por llevar a los primeros seres humanos a la Luna. En 1972, tras un recorte presupuestario de la NASA, dimitió de sus cargos y pasó a la industria privada. Murió en Alexandría (Virginia) en 1977. Von Braun fue una persona llena de contradicciones. Así como diseñó armas para un régimen genocida, también tuvo actitudes proteccionistas hacia los trabajadores del programa espacial. Fue conocedor de los horrores del nazismo por haber visitado el campo de Buchenwald, sin alzar la voz para denunciar estos crímenes. Pero en Estados Unidos luchó por los derechos de la comunidad negra. Al mismo tiempo que promovió la cooperación internacional para el desarrollo espacial, también fue partidario de la colocación de misiles nucleares en el espacio.

Pocos tomaron en serio la réplica soviética en el Congreso de 1955, pero desde entonces habían estado trabajando en secreto en la creación de los satélites Sputnik (“viajeros”, en ruso). Es que a diferencia de los Estados Unidos, que había reclutado a la mayoría de los expertos alemanes y confiscado numerosos misiles, la Unión Soviética solo pudo hacerse con algunos ingenieros de segundo orden y uno de primera Helmunt Grôttup, que había preferido quedarse en Europa antes de seguir a sus colegas a Norteamérica. Sin embargo contaban con el talento y la creatividad de su ingeniero en jefe Serguei Korolev (o Koroliov, según la traducción). Otros grandes como Glushko harían el resto. El propio von Braun reconoció años después: “Hay abundantes evidencias para creer que su contribución [de los técnicos alemanes] al programa espacial ruso fue prácticamente despreciable. Se les pidió escribir informes sobre lo que había ocurrido en el pasado, pero se les exprimió como a limones, por así decirlo. Al final, fueron enviados a casa sin ni siquiera ser informados de lo que estaba pasando en los secretos proyectos rusos”.

   El desarrollo de la ingeniería espacial soviética tuvo que ver también con los deseos del régimen estalinista de convertir a su país en una potencia mundial que no pudiera ser invadida nuevamente. En 1947 probaron con éxito su primera bomba atómica. El siguiente paso fue desarrollar un vehículo capaz de transportarla a cualquier lugar del mundo. El cohete apareció como una respuesta a este problema. A ambos lados de la Cortina de Hierro, la Carrera Espacial avanzaba a lomo de las necesidades bélicas de las dos potencias enfrentadas.

   Korolev se había encontrado con numerosos problemas en el desarrollo del objeto D (futuro Sputnik 3) que pensaban presentar para la conmemoración de 1957. La complejidad de este vehículo requería de un tiempo del que no disponían si querían superar al Proyecto Vanguard, que se había anunciado públicamente. En agosto de 1957 la URSS anunció haber realizado con éxito el vuelo del misil intercontinental R7 (8K71) o Somiorka, con capacidad de enviar una bomba nuclear sobre territorio estadounidense. Entonces Korolev tomó una decisión trascendental que pondría a su país en la cabeza de la Carrera Espacial por diez años. Ante el retraso para culminar el Objeto D, propuso utilizar uno de estos misiles para colocar en órbita un artefacto mucho más sencillo y construido de manera apresurada: apenar una esfera equipada con un transmisor y un sensor de temperatura.

    El 1º de octubre de 1957 Radio Moscú anunciaba al pueblo soviético la frecuencia que debían sintonizar en sus receptores para escuchar el sonido proveniente del próximo objeto de producción nacional en el espacio. El 4 de octubre el misil R7 modificado (8K71PS) ponía en órbita el Prostreishiy Sputnik, de 83,6 kg de peso. Aunque su órbita no era perfecta y sus fines científicos muy limitados (solo transmitía mediciones de temperatura), cumplía su objetivo fundamental: ser el primer objeto humano en orbitar alrededor de la Tierra. El primer round de la Carrera Espacial había sido ganado por la Unión Soviética.

   El jefe del politburó del Partido Comunista de la Unión Soviética Nikita Kruschev se había mostrado escéptico respecto a la utilidad de los programas espaciales, pero ante este éxito sobre los Estados Unidos comenzó a verlo como una gran herramienta publicitaria. Por ello encargó a Korolev que preparase una misión espectacular para el 7 de noviembre, aniversario de la Revolución Bolchevique.

   El 3 de noviembre del mismo año, apenas un mes después del primer satélite, lanzarían el Sputnik 2, de 500 kg de peso, al que le acoplaron una pequeña cabina para animales y colocaron a bordo a la perra Kudryavka (“pequeño pelo rizado”), más conocida por el nombre de su raza: Laika, sabiendo que nunca podría volver. Así se convirtieron en el primer país en enviar un mamífero al espacio (en 1947 Estados Unidos ya había enviado moscas de la fruta al espacio a bordo de misiles V2). El destino final de este pobre animal se supo mucho después. La cabina presurizada del Sputnik 2 le permitía estar acostada o de pie, y estaba acolchada. Un sistema generador de aire le proveía de oxígeno, además de agua y alimentos bajo la forma de gelatina. Estaba cubierta de un arnés, unas bolsas recogían sus excrementos y unos electrodos monitorizaban sus signos vitales. Un informe telemétrico temprano indicó que Laika estaba asustada pero comía. La idea era sacrificarla a los diez días ya que no podría volver. Sin embargo en 2002 se reveló que murió a las pocas horas del despegue, quemada por el calentamiento de la cápsula y debido al estrés que sufrió.

   Si bien la información que proveyó este experimento ayudó a planificar la primera misión tripulada por humanos, hoy sería éticamente cuestionable. Quién escribe esta nota es vegetariano y animalista, por lo que reprueba la utilización de seres vivos en experimentos en donde se les cause sufrimiento y muerte innecesaria.

   En Estados Unidos estas noticias fueron tomadas de modo muy paranoico por la opinión pública. Se decía que el país estaba inerme ante un ataque nuclear soviético desde el espacio y que el desarrollo científico nacional estaba por debajo del enemigo. La prensa nacional incentivaba este miedo y llamaba al gobierno a radicalizar su política militar. Al mismo tiempo crecía la venta de telescopios y prismáticos para ver el nuevo objeto en el espacio. Unas pocas voces llamaron a celebrar esto como un triunfo de la ciencia y no de una Nación.

   Para el gobierno y los sectores militares la noticia fue tomada de otra forma: si la Unión Soviética podía sobrevolar territorio estadounidense con sus satélites, no estarían en condiciones de reclamar cuando una nave estadounidense lo hiciera sobre su territorio. Además la electrónica soviética tenía algunas limitaciones que los estadounidenses habían podido resolver. Sus misiles intercontinentales disponían de varios pequeños motores en la base que debían encenderse simultáneamente en tierra, porque no habían descubierto la manera de hacerlo en el espacio. En Estados Unidos a fines de la década de 1940 ya se había incorporado en algunos V2 el Sistema WAC Corporal que lo convertía en el primer cohete multi-etapas de la historia. Además la imposibilidad de operar la maquinaria en el vacío los llevó a desarrollar satélites presurizados muy pesados con microclima interno. Conocedor de estas limitaciones, el presidente Dwight Einsenhower despreció al Sputnik como “una pequeña bala en el aire, algo que no incita temor ni un ápice”.

   En 1957 Estados Unidos retomó el Proyecto Explorer, ante el fracaso del Vanguard (que el 6 de diciembre explotó durante un lanzamiento televisado) y el 1º de febrero de 1958 el Explorar 1 era lanzado con éxito al espacio. Por otro lado, el gobierno de Eisenhower decidió tomar una serie de medidas: el aumento del presupuesto de los programas espaciales de las fuerzas armadas, el desarrollo del programa de espionaje Orbital Corona y la creación de una Agencia Espacial Civil que sería antecesora de la NASA (que empezó a funcionar el 1º de octubre de 1958).

   Mientras tanto, la URSS confiaría a Korolev dos nuevas misiones: alcanzar la Luna y poner el primer ser humano en el espacio. El llamado Programa Objeto E se disponía construir una serie de sondas: la E1 capaz de impactar en la Luna, las E2 y E3 capaz de fotografiar su “cara oculta”, y la E4 que llevaría una bomba nuclear para probar el poderío soviético.

   Satélites y Sondas espaciales: Se denomina Satélite artificial al ingenio enviado en una lanzadera espacial que permanece en órbita alrededor de la Tierra o de otro cuerpo celeste cuando la fuerza de atracción gravitacional está equilibrada con la fuerza centrífuga. Se suele considerar a las Sondas como un tipo de satélite artificial, pero lo que las diferencia es que no orbita un cuerpo celeste sino que se las envía tras un objeto específico. Además poseen sistemas informáticos y programas capaces de resolver problemas, ante la imposibilidad de conectarse en tiempo real con un operador humano. Algunas cargan información ante un posible contacto con una civilización extraterrestre, como el caso de las Voyager enviadas fuera del Sistema Solar.

   La Carrera Espacial había ingresado en una segunda fase que podemos denominar Carrera Lunar, y Estados Unidos buscaba en esa oportunidad recuperar la ventaja perdida. En marzo de 1958 se ordenaba la construcción de varias sondas lunares. Para superar la rivalidad existente entre el Ejército y la Fuerza Aérea se decidió englobar a todos los proyectos bajo un mismo programa: el Pionner. El 17 de agosto de ese mismo año una sonda con destino a la Luna fue lanzada a bordo del cohete Thor Able I. el objetivo era superar la velocidad de escape terrestre (unos 11,2 km/seg) para dirigirse rumbo a la Luna (situada a un promedio 384.405 km de la Tierra) y colocarse en una órbita utilizando una sistema de frenado.

   Para detectar las señales de la sonda se construyó una antena de 26 metros de diámetro en Goldstone (California). El vehículo fue construido para la Fuerza Aérea por el Cuerpo de Ingenieros de la Marina y consistía en un aparato de 70 metros de diámetro y altura similar, con 38 kg de peso y una cámara infrarroja que ya era utilizada por los satélites espías NOTS (también construidos por la Marina). Para evitar la contaminación biológica, la cápsula fue esterilizada antes del despegue. Sin embargo el lanzamiento no resultó exitoso: a los 77 segundos del lanzamiento el cohete estalló en el aire.

   Apenas un mes después, el 23 de septiembre, la URSS lanzaba la sonda E1 de 80 cm de diámetro y 157 kg de peso (la ingeniería soviética aún no había podido resolver el problema del volumen de su equipo) a bordo del cohete 8K72. El destino fue similar a la norteamericana: a los 93 segundos estalló por los aires.

   El 11 de octubre, la Fuerza Aérea norteamericana lanzó la Pionner 1 que resultó nuevamente un fracaso. Esta vez no hubo explosión, sino que la velocidad de despegue apenas alcanzó los 240 ms/seg no pudiendo alcanzar de la atracción gravitatoria terrestre. Llegó a superar los 100 mil kilómetros (casi ¼ de la distancia a la Luna) y se precipitó a la Tierra dos días después.

   Aun sin resolver los problemas del E1 y apurados por el lanzamiento de la Pionner 1, la URSS lanzó ese mismo 11 de octubre la segunda E1 que tuvo un destino similar a la anterior. La Pionner 2 despegó el 4 de noviembre y sus cohetes fallaron a solo 1500 kilómetros de distancia. El 4 de diciembre la tercera E1 tampoco alcanzó el espacio: el motor dejó de funcionar antes de tiempo y se incineró en la atmósfera. Por su parte, la Fuerza Aérea norteamericana decidió compartir su tecnología con el Ejército e idearon una sonda cónica de 6 kg y 50 cm de altura por 20 cm de diámetro que llamaron Pionner 3. La curiosidad de este aparato es que fue construido por el Jet Propulsión Laboratory (JTP) de California, subsidiario de la NASA, que años después tendría un papel destacado en la realización de los vehículos de exploración marciana. Lanzada el 6 de diciembre, dos días después de la tercera soviética, solo tuvo una velocidad de escape de 610 km/hora, muy inferior a las anteriores, por lo que alcanzó los 102 mil km de altitud y se estrelló en algún punto de África.

   La brutal competencia y la obsesión por superar a su rival en la Carrera Espacial estaban llevando a ambas potencias a lanzar misiones que no cumplían con las condiciones óptimas, y esto redundó en onerosos fracasos. Recordemos que estas misiones eran muy costosas y millones de dólares o rublos del presupuesto público se estaban gastando en naves que se destruían al poco tiempo de despegar.

   Pero esta serie de fracasos llegaría a su fin cuando el 2 de enero de 1959 la cuarta sonda soviética E1 (de 361 kg de peso) logró superar la velocidad de escape y alcanzar la órbita de la Luna 34 horas después (el 4 de enero). El vehículo pasó a 6000 kilómetros de la Luna, pero no pudo impactar sobre ella como estaba planeado, sino que continuó su viaje perdiéndose el contacto al día siguiente. El objetivo original no fue alcanzado, pero el resto del mundo desconocía esto, por lo que la Lunik o Mechta (como fue rebautizada) fue considerada como un gran éxito y el segundo triunfo soviético en la Carrera Espacial.

   Biografía de Sergei Pavlovich Korolev: Nació el 12 de enero de 1907 en Zhytómyr (Ucrania, entonces Imperio Ruso Zarista). Hijo de un profesor de literatura rusa en su ciudad natal, estuvo fascinado por los aviones desde sus primeros años de vida. Se convirtió en piloto muy joven y a los 17 años diseñó su primer planeador. Después de asistir al Instituto Politécnico de Kiev, ingresó a la Universidad Técnica Superior de Moscú (MVTU). Allí participó en el diseño y la construcción de la serie de planeadores SK-4, diseñados para vuelos de duración récord en la estratosfera. Se interesó por las posibilidades de los aviones propulsados ​​por cohetes y en septiembre de 1931, junto con Tsander, fundó el Grupo para la Investigación del Movimiento Reactivo, en Moscú. Este grupo tenía objetivos similares al Sociedad de Cohetes alemanes en la que participaba von Braun. Con  Glushko diseñó misiles y aviones tripulados en la década de 1930. Pero antes de que el primer avión pudiera hacer un vuelo propulsado por un cohete, Glushko fue encarcelados en 1938 durante el pico más alto de las “Purgas estalinistas”.  Bajo coacción,  Glushko denunció a Korolev, que fue arrestado el 7 de junio y sentenciado a diez años de trabajos forzados el 27 de septiembre. En 1940 fue enviado a las minas de oro de Kolyma. Sin embargo, Stalin había reconocido la importancia de los ingenieros aeronáuticos para prepararse para la inminente guerra contra la Alemania nazi. En la misma prisión se creó una Oficina de Diseño para que el ingeniero pudiera trabajar en el desarrollo de aviones.

Cuando su salud comenzó a deteriorarse, fue trasladado a otra oficina en Moscú. A Korolev no se le permitió trabajar en cohetes, excepto por la noche en su tiempo libre. Su RP-318 había volado el 28 de febrero de 1940, sin su participación. En 1942, después de que el equipo de Tupolev fuera evacuado a Omsk, Korolev fue transferido a Kazán, donde se desempeñó como Director Adjunto de Pruebas de Vuelo (aunque todavía oficialmente era un prisionero del régimen). Aquí pudo regresar al desarrollo de cohetes para aviones y propulsión de misiles. En noviembre de 1944 se le puso a cargo de un equipo de 60 ingenieros y se le pidió que presentara un proyecto de proyecto para una contraparte soviética del V-2 en tres días. El diseño resultante de dos etapas utilizó propulsores Lox y un piloto automático como guía. Estos diseños evolucionaron en los cohetes D-1 y D-2 más refinados con un alcance de 75 km. Con el fin de la Guerra, trabajó en la Carrera Espacial soviético, diseñando los cohetes y vehículos que pusieron en órbita los primeros satélites y sondas, así como el primer hombre en el espacio. También trabajó en las misiones a Marte y Venus. Sin embargo la ingeniería soviética estaba por detrás de la estadounidense en muchos puntos. Si bien pusieron los primeros inventos humanos en el espacio, en la Carrera Armamentística quedaron detrás de su rival. Korolev fue diagnosticado con cáncer en algún momento en 1965, pero lo mantuvo en secreto de sus colegas. En enero de 1966 se registró en un hospital de Moscú. El propio Ministro de Salud eligió realizar la cirugía de colon, aunque no era su área de especialización. La operación salió mal y el ingeniero responsable de los primeros éxitos de su país murió a los 59 años. Con su muerte, comienza la decadencia soviética en la Carrera Espacial.

Por su parte, el Ejército estadounidense lanzó la Pionner 4 el 3 de marzo de 1959 que tuvo un destino similar a la soviética: tras pasar a 60 mil kilómetros de la Luna, continuó con su viaje y se perdió el contacto con ella al superar los 655 mil kilómetros. Por segunda vez, Estados Unidos quedaba por detrás de la URSS.

   Alentados por el triunfo, los soviéticos mejoraron la sonda y la versión E-1A fue lanzada el 12 de septiembre y, siguiendo la ruta prevista, se estrelló entre los mares Serenitatis e Imbrium dos días después. Esto demostró no solo la capacidad de la astronáutica soviética para lanzar un vehículo a la Luna, sino la precisión para poder guiarla hacia una determinada geografía (o selenografía). Rebautizada como Lunik 2, cumplió además un objetivo propagandístico: al estrellarse espació por la Luna cientos de esferas metálicas con el escudo de la Unión Soviética. Una reproducción de una de estas esferas fue regalada por Nikita Kruschov al presidente de los Estados Unidos durante su visita al país en septiembre de 1959.

   Como venía sucediendo, Estados Unidos quiso estar a la altura de su rival y entre el 24 de setiembre de 1959 y el 15 de diciembre de 1960 lanzaron cuatro misiones Pionner que resultaron en fracasos. La novedad aquí es que estas misiones no fueron organizadas por los militares, sino que estuvieron completamente a cargo de la NASA.

   En este mismo periodo la URSS cosecharía nuevos éxitos. El 4 de octubre de 1950 la E-2A, rebautizada como Lunik 3, sobrevoló la cara oculta de la Luna y, a pesar de la poca calidad de sus imágenes, permitió mostrar un paisaje nunca observado por el ser humano. Además fue la primera nave capaz de orientarse a sí misma, ante la imposibilidad de hacerlo un operador humano, y dirigir sus cámaras. Las 2-E3 lanzadas en 1960 para fotografiar mejor la cara oculta resultaron en fracaso. Ante esto se canceló –afortunadamente- la serie E4 que tenía como objetivo detonar una bomba atómica en nuestro satélite natural.

  Satélites y espionaje: Como vimos anteriormente, muchos de los proyectos de exploración espacia eran, en realidad, tapaderas de programas militares y de espionaje en el marco de la Guerra Fría. En 1959 comenzaron a ser puestos en órbita los primeros satélites con el objetivo primordial de fotografiar territorio enemigo. Hasta entonces estas misiones se realizaban utilizando globos o aeronaves diseñadas para volar a grandes altitudes. Pero cuando un avión de reconocimiento U2 estadounidense fue derribado en la región rusa de Sverdlovsk, el Gobierno decidió acelerar su programa de espionaje satelital.

   El Programa Corona fue el resultado de la cooperación entre la Dirección Científica y Tecnológica de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos su objetivo era poner en órbita una serie de satélites espías equipados de cámaras Keybole que tomarían fotos de la superficie y luego desprendería un rollo en una cápsula a la atmósfera para su recuperación. Estos llevarían el nombre Discóvery y se los presentaría como científicos. Sin embargo los lanzamientos realizados en 1960 no fueron exitosos, al no poder recuperar la película. Recién en el tercer intento el avión C-119 capturó la cápsula antes de que se estrellara en el mar. A esta dificultad se sumaba la extensión del rollo a revelar (hasta 1000 metros) y el posterior trabajo de análisis, por eso en los años siguientes se lo reemplazó por tecnología digital que transmitía imágenes usando telemetría satelital.

   La URSS también implementó un programa similar y clasificado bajo el nombre de KOSMOS. Se cree que el 70% de las misiones espaciales de esta época eran tapaderas de este proyecto. Para ponerlo en funcionamiento se utilizó una versión modificada de la nave Vostok, que puso a Yuri Gagarin en el espacio. Contaba con un sistema de protección térmica y, a diferencia de las estadounidenses, la nave completa era recuperada y los rollos revelados. La primera nave se llamó Zeit 2 y fue lanzada el 26 de abril de 1962. Los modelos posteriores mejoraron la resolución de las imágenes y los sistemas de recuperación.

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La sonda Parker de la NASA consigue adentrarse en el Sol

La NASA envió en 2018 una sonda al Sol para acercarse donde jamás ninguna otra sonda ha llegado, a 5 millones de kilómetros de la atmósfera solar, la misión se llama Parker Solar Probe y está proporcionando nuevos y reveladores datos sobre la actividad solar, la corona solar y hará contribuciones muy importantes a nuestra capacidad de predecir las grandes tormentas solares que tanto afectan a la Tierra. 

Ahora ha hecho un gran descubrimiento al dar una primera explicación de la enorme temperatura de la corona solar a partir de los primeros datos obtenidos por la sonda. Se han encontrado grandes flujos rotacionales, mucho más fuertes de los calculados teóricamente. Los científicos creen que las tremendas oscilaciones magnéticas detectadas en el viento solar, denominadas “ondas de Alfvén“, son remanentes del mecanismo que causa el fenómeno de calentamiento.

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La sonda junto al Sol, imagen artística de NASA.

Tiene tres objetivos muy importantes:

  • Rastrear el flujo de energía que calienta y acelera la corona solar y el viento solar.
  • Determinar la estructura y la dinámica del plasma y los campos magnéticos en las fuentes del viento solar.
  • Explorar los mecanismos que aceleran y transportan las partículas energéticas.
Créditos del vídeo: The Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory

Todo un reto sin precedentes que nos hará comprender mejor el funcionamiento de nuestra maravillosa estrella, el Sol.

Para saber más:

Misión Parker Solar Probe

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Curiosity, siete impresionantes años en marte

Un 6 de agosto de 2012 el robot Curiosity de NASA enviaba su primera imagen desde el planeta Marte, una primera foto que sería el inicio de una fructífera investigación del planeta rojo, que actualmente lleva ya 7 años en espectacular planeta Marte. En ese tiempo ha recorrido 21 kilómetros y ha ascendido 368 metros hasta su actual ubicación.

Primeta imagen desde el Curiosity en Marte el 6 de agosto de 2012. Puede verse el horizonte marciano y la sombra del robot. Créditos: NASA

El rover Curiosity de la NASA se tomó desde Marte este selfie el 12 de mayo de 2019 (2.405º día marciano, o sol, de la misión), en el que podemos ver todos sus aparatos y el estado superficial del rover, así como el terreno y cielo marciano. 

 En la esquina inferior izquierda del rover están sus dos barrenos recientes, los objetivos llamados “Aberlady” y “Kilmarie”. Créditos: NASA / JPL-Caltech / MSSS

El robot Curiosity está haciendo un trabajo inmenso en Marte, por ejemplo ha encontrado moléculas orgánicas en  el subsuelo de Marte, que sugiere que el planeta pudo haber albergado vida en el pasado. Estos nuevos hallazgos son moléculas orgánicas “resistentes” en rocas sedimentarias de tres mil millones de años de antigüedad y muy cerca de la superficie, también se han encontrado variaciones estacionales en los niveles de metano en la atmósfera, cuya procedencia es un misterio siendo posible que se produzca por causas biológicas (vida) o geológicas.

Las moléculas orgánicas contienen carbono e hidrógeno, y también pueden incluir oxígeno, nitrógeno y otros elementos. Estas moléculas se asocian a la vida pero también pueden ser creadas por procesos no biológicos y no son necesariamente indicadores de vida, pero no es una mala señal el hallazgo de estas pues tal vez la vida en Marte se halla preservado, futuras misiones tendrán que verificar esto.

Y también nos ha dado imágenes sorprendentes como imágenes en color de espectaculares afloramientos de rocas finamente estratificadas.

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La imagen fue tomada el 8 de septiembre de 2016, durante el día marciano 1454a, o sol. Créditos: NASA/JPL-Caltech/MSSS

Son los restos erosionados de la antigua piedra arenisca. La estratificación dentro de la piedra se llama “cross-camas” e indica que la piedra arenisca fue depositada por el viento con la migración de dunas de arena.

Sobre sus selfies decir que el de 2019 no es el primero, se ha hecho varios, como el del 19 de de enero de 2016, donde nos envió su autorretrato desde la duna Namib de Marte.

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Este selfie combina 57 imágenes tomadas por la cámara Mars Hand Lens Imager (MAHLI) realizadas con el extremo del brazo de robot consiguiendo todo un selfie marciano. El rover ha estado investigando cómo se mueve el viento (fuerza y dirección) en las dunas y clasificando las partículas de arena de Marte. Para ello utiliza instrumentos de teledetección y vigilancia del medio ambiente marciano. Crédito: NASA / JPL-Caltech / MCIA.

La NASA ha creado también el impresionante vídeo que podéis ver a continuación, se trata de una panorámica de 360º desde la ubicación del robot Curiosity en la zona llamada Vera Rubin Ridge en Marte. El panorama incluye cielos oscurecidos por la tormenta de polvo global que está afectando al planeta rojo desde hace meses y cómo este polvo ha dejado una  fina capa en la cubierta de Curiosity. 

Créditos vídeo: NASA / JPL-Caltech / MSSS

Marte es un planeta impresionante que cada vez nos recuerda más a algunas zonas de nuestro planeta, en un futuro habrán estudios extraordinarios sobre el planeta que seguro que nos seguirán sorprendiendo y ahí estará el Curiosity para seguir desvelando los misterios de Marte.

Para saber más:

Misión Curiosity

Medio siglo de la llegada del ser humano a la Luna

El 20 de julio de 1969 medio planeta Tierra pudo ver cómo el astronauta Neil Armstrong abría la escotilla del módulo lunar “Eagle” y descendía  por la escalerilla antes de poner un pie, por vez primera en la historia, en la superficie de la Luna, llegaban a otro mundo…  La emoción en el planeta era indescriptible y el paso para la humanidad enorme. El 20 de julio de 2019 se cumplen 50 años.

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Después del primer astronauta bajó Buzz Aldrin, mientras que el tercer miembro de la misión Apolo 11 y menos afortunado, Michael Collins, permanecía orbitando la Luna en la cápsula “Columbia” que les traería felizmente de vuelta a la Tierra, observando como sus compañeros eran los primeros visitantes en otro mundo.

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Los astronautas de la misión Apolo 11. Créditos: NASA

Se calcula que unos 530 millones de personas contemplaron el acontecimiento en directo gracias a la televisión y fueron testigos de una hazaña que ha llegado a ser comparada con el descubrimiento de América.

Durante las más de dos horas que duró el paseo lunar de Armstrong y Aldrin, instalaron varios equipos: una cámara de televisión para grabar imágenes de la Tierra, tomaron fotos, desplegaron varios experimentos (entre ellos un reflector láser para medir la distancia a la Luna desde la Tierra) y recogieron 22 kilos de rocas. Pero, además, dejaron placas en memoria de los astronautas de la misión fallecidos, también un disco con mensajes procedentes de 73 países y plantaron la bandera de EE.UU.

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Primera pisada del ser humano en otro mundo. Créditos: NASA

“Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, dijo Armstrong nada más pisar la Luna, acuñando una frase para la historia.

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Imagen histórica del primer ser humano en pisar la Luna. Créditos: NASA

El 5 de noviembre de 2011, la Cámara Lunar Reconnaissance Orbiter (LROC) adquirió una imagen de alta resolución del sitio de aterrizaje del Apolo 11, la NASA creó un precioso vídeo en el que puede observarse la capsula de aterrizaje, el aparato PSEP para medir la sismología de la Luna, el reflector Láser (LRRR) e incluso la senda que dejó en su caminata lunar Armstrong. Como nota curiosa decir que actualmente la bandera está en el suelo, ya que se volcó al irse los astronautas con el módulo de lanzamiento, y está de color blanco, fruto de la radiación ultravioleta del sol que ha borrado los colores.

Créditos vídeo: NASA-LRO

Este vídeo es una prueba bastante clara de que el ser humano llegó a la Luna (increíblemente en el siglo XXI aun hay personas que no se lo creen… ), incluso se fue a nuestro satélite más veces.

La última misión humana a la luna se produjo hace muchísimos años, concretamente el 7 de diciembre de 1972 y la realizó la misión Apolo 17. Desde ese día el ser humano no ha vuelto a pisar la Luna, sí lo han hecho robots pero no se han vuelto a planear nuevos alucinajes por terricolas. La enorme cantidad de dinero que se necesita para esta misión es la traba que actualmente tiene la NASA para realizar el proyecto. Sin embargo se está estudiando la posibilidad de volver con en la década de 2030 con la misión Artemisa, en la que seguramente sería una mujer astronauta la que pisaría la Luna otra vez. Eso sí no llegan a al Luna otras agencias, como la agencia espacial China que está muy adelantada en ese aspecto.

Los astronautas de la última misión a la Luna fueron: Eugene Cernan, Harrison Schmitt y Ronald Evans. Evans se quedó en órbita, mientras que Cernan y Harrison alunizaban en el Mare Serenitatis. Fue una misión muy fructifera, pues en 87 h de misión los astronautas llegaron a alejarse 6.5 km del punto de alunizaje y recogieron 670 kg de material, también realizaron mediciones gravimétricas, sismológicas, térmicas y eléctricas de la microatmósfera lunar. Incluso realizaron varios experimentos. Como nota curiosa decir que al alunizar el módulo en la Luna se produjo un seísmo con una fuerza enorme, concretamente con una energía equivalente a 700kg de TNT.

La NASA  ha facilitado miles de imágenes de todas las misiones Apolo, aquí tenéis el enlace para vuestro disfrute y curiosidad:

http://www.lpi.usra.edu/resources/apollo/catalog/70mm/

También ha realizado este precioso vídeo, se trata de un maravilloso cortometraje de las misiones a la Luna lo ha realizado a partir de miles de imágenes del archivo de la NASA de las misiones Apolo. Es realmente impresionante.

Como veis el ser humano llegó a la Luna y los nuevos retos y horizontes son auténticamente maravillosos y somos unos verdaderos afortunados de poder verlos seguro en este siglo.

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El regreso al planeta Venus

El planeta Venus, visto en la imagen con una serie de código de colores para resaltar sus diferentes elevaciones, es muy parecido en tamaño a las dimensiones de la Tierra, pero las similitudes son muy pocas en cuanto al clima.

Tiene una temperatura media enorme de 460 °C en la superficie, hay terribles nubes de ácido sulfúrico, y una presión atmosférica aplastante que lo convierten en un mundo inhóspito.

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Imagen: NASA / JPL / USGS

Pero además el planeta tiene varias curiosidades: es el planeta más cercano a la Tierra, lo vemos desde nuestro planeta como la más brillante “estrella” en el cielo (también se le llama lucero del alba o lucero vespertino). Tiene las nubes más reflexivas de la luz del Sol, por lo que es el planeta más brillante desde nuestra perspectiva. Cuenta con la superficie más caliente y la más alta presión sobre el suelo en el sistema solar. Y también es el objeto con la rotación más lenta y retrograda de los mundos conocidos. Es todo un mundo fascinante. Y este mundo ha sido visitado por sondas y robots desde hace muchos años, pero en los últimos tiempos estaba muy olvidado, tan solo algún sobrevuelo de misiones espaciales que iban a otras misiones del espacio y poco más. Pero ahora esto va a cambiar.

El planeta Venus con sus características nube. Créditos: JAXA

Venus está volviendo a despertar el interés de los científicos. La primera exploración en el programa es la de la ISRO (la Agencia Espacial de la India) que en 2023, con una sonda debe entrar en la órbita del planeta. Posteriormente, debería llegar una misión organizada por la NASA, mientras que en 2032 podría ser el turno de la Agencia Espacial Europea. Por último, pero no menos importante, la Agencia Espacial Rusa (Roscosmos) está trabajando en una misión que podría comenzar entre 2026 y 2033.

La agencia espacial rusa es la que en el siglo pasado visitó más el planeta Venus, lo hizo con las míticas misiones Venera.

Sonda Venera 3

Fueron diez sondas de la serie Venera las que aterrizaron en Venus y transmitieron datos desde la terrible superficie del planeta , incluyendo el programa Vega 1 y 2 y las sondas Venera-Halley . Además, otras trece sondas Venera transmitieron con éxito datos de la atmósfera de Venus .

Se convirtieron en los primeros dispositivos hechos por el ser humano para entrar en la atmósfera de otro planeta (Venera 4 el 18 de octubre de 1967), para hacer un aterrizaje suave en otro planeta (Venera 7 el 15 de diciembre de 1970), para devolver imágenes de la superficie planetaria (Venera 9 el 8 de junio de 1975) y para realizar mapas de radar de alta resolución estudios de de Venus (Venera 15 el 2 de junio de 1983).

Las últimas sondas de la serie Venera proporcionando las primeras observaciones directas de la superficie de Venus. Dado que las condiciones de la superficie en Venus son terribles, las sondas solo sobrevivieron en la superficie durante períodos de tiempo muy cortos que variaron entre los 23 minutos (sondas iniciales) hasta aproximadamente las 2 horas (sondas finales).

Venus es un mundo cercano que está esperando a ser explorado en profundidad, en los próximos años seguro que veremos resultados espectaculares del planeta.


Sonríe Curiosity: Selfie desde Marte

El rover Curiosity de la NASA se tomó desde Marte este selfie el 12 de mayo de 2019 (2.405º día marciano, o sol, de la misión), en el que podemos ver todos sus aparatos y el estado superficial del rover, así como el terreno y cielo marciano. 

 En la esquina inferior izquierda del rover están sus dos barrenos recientes, los objetivos llamados “Aberlady” y “Kilmarie”. Créditos: NASA / JPL-Caltech / MSSS

El robot Curiosity está haciendo un trabajo inmenso en Marte, por ejemplo ha encontrado moléculas orgánicas en  el subsuelo de Marte, que sugiere que el planeta pudo haber albergado vida en el pasado. Estos nuevos hallazgos son moléculas orgánicas “resistentes” en rocas sedimentarias de tres mil millones de años de antigüedad y muy cerca de la superficie, también se han encontrado variaciones estacionales en los niveles de metano en la atmósfera, cuya procedencia es un misterio siendo posible que se produzca por causas biológicas (vida) o geológicas.

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Las moléculas orgánicas contienen carbono e hidrógeno, y también pueden incluir oxígeno, nitrógeno y otros elementos. Estas moléculas se asocian a la vida pero también pueden ser creadas por procesos no biológicos y no son necesariamente indicadores de vida, pero no es una mala señal el hallazgo de estas pues tal vez la vida en Marte se halla preservado, futuras misiones tendrán que verificar esto.

Y también nos ha dado imágenes sorprendentes como imágenes en color de espectaculares afloramientos de rocas finamente estratificadas.

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La imagen fue tomada el 8 de septiembre de 2016, durante el día marciano 1454a, o sol. Créditos: NASA/JPL-Caltech/MSSS

Son los restos erosionados de la antigua piedra arenisca. La estratificación dentro de la piedra se llama “cross-camas” e indica que la piedra arenisca fue depositada por el viento con la migración de dunas de arena.

Sobre sus selfies decir que el de 2019 no es el primero, se ha hecho varios, como el del 19 de de enero de 2016, donde nos envió su autorretrato desde la duna Namib de Marte.

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Este selfie combina 57 imágenes tomadas por la cámara Mars Hand Lens Imager (MAHLI) realizadas con el extremo del brazo de robot consiguiendo todo un selfie marciano. El rover ha estado investigando cómo se mueve el viento (fuerza y dirección) en las dunas y clasificando las partículas de arena de Marte. Para ello utiliza instrumentos de teledetección y vigilancia del medio ambiente marciano. Crédito: NASA / JPL-Caltech / MCIA.

Marte es un planeta impresionante que cada vez nos recuerda más a algunas zonas de nuestro planeta, en un futuro habrán estudios extraordinarios sobre el planeta que seguro que nos seguirán sorprendiendo.

Para saber más:

Misión Curiosity

Envía tu nombre a marte con la misión Mars 2020

La NASA invita a todo el público a enviar su nombre al planeta Marte abordo de la misión Mars 2020, todos los nombres irán en un microchip dentro del robot y viajaran millones de kilómetros hasta su llegada al planeta rojo.

Podéis hacerlo desde el siguiente enlace:

https://mars.nasa.gov/participate/send-your-name/mars2020

Nosotros ya lo hemos hecho 🙂

El robot está programado para ser lanzado en julio de 2020, y se espera que la nave aterrice en el planeta rojo en febrero de 2021.

El robot es algo así como un científico robótico que pesa más de una tonelada, su trabajo principal será la búsqueda de  signos de la vida microbiana del pasado marciano, también quiere caracterizar el clima y la geología del planeta, así como recolecta muestras para el futuro retorno a la Tierra y allanará el camino para la exploración humana de Marte.

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Para saber más:

Colonizar Marte

Agua en Marte

Meteoritos marcianos

Misión Artemisa: la vuelta del ser humano a la Luna

El 20 de julio de 2019 se cumplen 50 años de la llegada del ser humano a la Luna, ahora la NASA ha anunciado que quieren volver en el año 2024, con la misión Artemisa.

Vídeo promocional de la NASA sobre el regreso a la Luna

La misión Artemisa (diosa griega asociada a la Luna) es muy ambiciosa, así como cara, casi 8000 millones de dolares al año de aumento de presupuesto para la NASA, pero el objetivo es espectacular, la vuelta del ser humano a la Luna y tal vez la primera mujer astronauta en pisarla, una base permanente en nuestro satélite para desde allí alcanzar en un futuro Marte y estudiar aun mejor nuestro satélite natural. Debe ser aprobada por el congreso de EEUU con lo que habrá que esperar, aunque todo apunta a que en la década de los 20 se llegará a la Luna, habrá que diseñar nuevas naves para llevar astronautas, así como nuevos trajes y equipación, el reto desde luego es muy ilusionante.

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La última misión humana a la Luna se produjo hace muchísimos años, concretamente el 7 de diciembre de 1972 y la realizó la misión Apolo 17. Desde ese día el ser humano no ha vuelto a pisar la Luna, sí lo han hecho robots de varias agencias espaciales, como por ejemplo la China.

Los astronautas de esa última misión fueron: Eugene Cernan, Harrison Schmitt y Ronald Evans. Evans se quedó en órbita, mientras que Cernan y Harrison alunizaban en el Mare Serenitatis. Fue una misión muy fructifera, pues en 87 h de misión los astronautas llegaron a alejarse 6.5 km del punto de alunizaje y recogieron 670 kg de material, también realizaron mediciones gravimétricas, sismológicas, térmicas y eléctricas de la microatmósfera lunar. Incluso realizaron varios experimentos. Como nota curiosa decir que al alunizar el módulo en la Luna se produjo un seísmo con una fuerza enorme, concretamente con una energía equivalente a 700kg de TNT.

Créditos: NASA

La NASA  ha facilitado miles de imágenes de todas las misiones Apolo, aquí tenéis el enlace para vuestro disfrute y curiosidad:

http://www.lpi.usra.edu/resources/apollo/catalog/70mm/

Como veis el ser humano llegó a la Luna y nos nuevos retos y horizontes son auténticamente maravillosos y somos unos verdaderos afortunados de poder verlos otra vez seguramente con la Misión Artemisa.

Para saber más:

Misión Artemisa NASA

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Imágenes PANORÁMICAS de la cara oculta de la Luna

El módulo de aterrizaje Chang’e-4 y el explorador Yutu-2 de la Administración Espacial Nacional China (CNSA) , alunizaron en el cráter Von Karman, ubicado en la cuenca de Aitken, en la región del Polo Sur de la cara oculta de la Luna el 3 de enero de 2019. Desde ese día están realizando descubrimientos e imágenes espectaculares y ya conocemos un poco más el lado oculto de la Luna. Uno de los últimos descubrimientos es el hallazgo de un mar de lava fruto de actividad volcánica o choque de algún asteroide hace millones de años.

Vista de la cara oculta de la Luna. Créditos: Administración Espacial Nacional China (CNSA)

También ha realizado un vista panorámica en 360º de la zona donde está el módulo de aterrizaje, dando una visión única de una zona totalmente inexplorada por el ser humano.

Panoramica 360º. Créditos: Administración Espacial Nacional China (CNSA)
Panorámica más cercana alrededor del robot. Créditos: Administración Espacial Nacional China (CNSA)

Los objetivos principales de la misión es estudiar los materiales de esa cuenca y los materiales eyectados tras la formación de esta por el impacto de un enorme asteroide. También la misión tiene el propósito de medir la temperatura de la superficie lunar, llevar a cabo observaciones e investigaciones radio astronómicas de baja frecuencia y realizar un estudio de los rayos cósmicos, entre otras investigaciones. Esta es una de las muchas misiones que la agencia China quiere realizar en los próximos años, la más ambiciosa es la vuelta del ser humano a la Luna en la década de 2030 y además dejar allí una base permanente.

La sonda Hayabusa 2 ha recogido muestras del asteroide Ryugu

La sonda Hayabusa 2 de JAXA recogió una muestra del asteroide Ryugu el 22 de febrero de 2019. El impresionante vídeo que podéis ver a continuación se capturó usando la cámara (CAM-H). La imagen del sitio inmediatamente después de la toma de contacto se tomó con la cámara de navegación óptica – gran angular (ONC-W1).


Crédito: JAXA, Universidad de Tokio, Universidad de Kochi, Universidad de Rikkyo, Universidad de Nagoya, Instituto de Tecnología de Chiba, Universidad de Meiji, Universidad de Aizu, AIST

La sonda Hayabusa 2, desarrollada por la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) llegó al asteroide Ryugu el 27 de junio de 2018. Asteroide que se encuentra a unos 280 millones de kilómetros de distancia de nosotros.

La sonda envió en septiembre de 2018 una serie de robots hacia el asteroide, estos se llaman MINERVA-II1 y se compone de dos robots, Rover-1A y Rover-1B.  El hecho de que hayan llegado al asteroide es un hito para las misiones espaciales pues es el primer rover de exploración móvil del mundo que aterriza en la superficie de un asteroide. Así como la primera misión que por primera vez realiza movimientos autónomos y captura imágenes en una superficie de un asteroide. MINERVA-II1 es por lo tanto el primer objeto artificial del mundo para explorar el movimiento en una superficie de un asteroide. 

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Rover-1A y Rover-1B. Créditos: JAXA

Y tras el hito del descenso de los robots en septiembre de 2018, este año como habéis visto en el vídeo ha descendido para recoger muestras de suelo, cuando recoja más muestras su destino es llevarlas de regreso a la Tierra.

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Sonda Hayabusa 2, créditos: JAXA

El asteroide es de lo más curioso, tiene una forma muy parecida a un diamante en bruto, con los lados muy bien definidos y es  bastante grande mide aproximadamente 1 km de diámetro. Además es un objeto cercano a la Tierra y un asteroide potencialmente peligroso del grupo Apolo.


Créditos animación: Universida de Kove, Universidad de Aizu, Universidad de Auburn, JAXA.

Para aprender más sobre el origen y la evolución del sistema solar, es importante investigar los asteroides ya que son objetos casi inalterados de nuestro sistema solar. Se cree que los minerales y el agua de mar que forman la Tierra y los materiales para la vida están conectados con la nebulosa solar primitiva que dio origen al sistema solar primitivo, por lo que se espera aclarar con esta misión el origen de la vida analizando muestras adquiridas de un cuerpo celeste primordial para así estudiar la materia orgánica y el agua en el sistema solar y cómo estos coexisten y forman otros cuerpos.

Para saber más:

Misión Hayabusa 2