Nombrado en honor a la primera jefa de astronomía de la NASA y considerada la “madre del telescopio espacial Hubble”, el telescopio espacial Nancy Grace Roman será uno de los observatorios más potentes de la próxima década. Tendrá un campo de visión al menos cien veces mayor que el del Hubble, lo que le permitirá observar una porción del cielo enorme en cada toma y, a lo largo de su misión, estudiar la luz de miles de millones de galaxias.
Además, este observatorio incorporará tecnología de alto contraste capaz de bloquear la luz de las estrellas, permitiendo la observación directa de exoplanetas y de discos de formación planetaria. Gracias a ello, podrá realizar un censo estadístico sin precedentes de sistemas planetarios en nuestra galaxia y responder preguntas fundamentales en campos como la energía oscura, la materia oscura, la formación de exoplanetas y la astrofísica en el infrarrojo.
El telescopio espacial Roman es un observatorio de la NASA diseñado para abordar algunos de los grandes enigmas del universo. Su espejo principal tendrá 2,4 metros de diámetro, el mismo tamaño que el del telescopio espacial Hubble. Estará equipado con dos instrumentos principales: el instrumento de campo amplio, que será su herramienta científica principal, y un coronógrafo tecnológico, destinado a demostrar técnicas avanzadas de observación de exoplanetas.
El instrumento de campo amplio contará con una cámara de aproximadamente 300 megapíxeles y un campo de visión unas cien veces mayor que el de Hubble. Esto permitirá capturar grandes áreas del cielo con una eficiencia sin precedentes, obteniendo en una sola imagen el equivalente a decenas o incluso cientos de observaciones del Hubble. A lo largo de su vida útil, estimada en cinco años (con posibilidad de extensión), Roman podrá estudiar la luz de hasta mil millones de galaxias.
Entre sus principales objetivos científicos se encuentra el estudio de la energía oscura, la misteriosa fuerza responsable de la aceleración de la expansión del universo. También permitirá cartografiar la distribución de la materia oscura, una componente invisible que actúa como el “andamiaje” gravitatorio del cosmos y condiciona la formación de galaxias a gran escala.
En el ámbito de los exoplanetas, Roman llevará a cabo un ambicioso sondeo mediante microlentes gravitacionales en el interior de la Vía Láctea, con el que se espera descubrir más de 100.000 mundos. Estos datos serán esenciales para comprender la frecuencia y diversidad de sistemas planetarios en nuestra galaxia, sentando las bases para futuras misiones como el Observatorio de Mundos Habitables.
El coronógrafo tecnológico, aunque es una demostración experimental, representa un paso crucial hacia la observación directa de exoplanetas similares a la Tierra. Permitirá obtener imágenes de alto contraste y realizar espectroscopía de planetas cercanos, separando su débil luz de la intensa radiación de sus estrellas anfitrionas. Con él se podrán analizar:
- atmósferas de exoplanetas cercanos,
- posibles señales químicas,
- y la estructura de discos protoplanetarios.
Es decir, los lugares donde los planetas nacen.
El lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman está previsto no más tarde de mayo de 2027, y su misión principal tendrá una duración inicial de cinco años, con la posibilidad de extenderse otros cinco. Desde la histórica sala limpia del Centro de Vuelo Espacial Goddard, en Greenbelt (Maryland), el equipo de la NASA continúa trabajando en su construcción y preparación.
En conjunto, el telescopio Roman no solo ampliará nuestra visión del universo: redefinirá la forma en que lo cartografiamos, lo medimos y lo comprendemos. Será una herramienta clave para abordar algunas de las preguntas más profundas de la cosmología moderna: qué es la energía oscura, cómo se distribuye la materia oscura y cuántos mundos existen más allá del Sistema Solar.


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