Uno de los descubrimientos más fascinantes realizados gracias a la ya desaparecida sonda Cassini de la NASA proviene de un fenómeno completamente invisible para nuestros ojos: las ondas de plasma que viajan por el entorno magnético de Saturno e interactúan con su enigmática luna Encelado.
Durante más de trece años de exploración del sistema de Saturno, Cassini recopiló una enorme cantidad de datos científicos. Entre ellos se encontraban las mediciones de las ondas de plasma, pequeñas perturbaciones eléctricas y magnéticas que recorren el espacio y que revelan cómo interactúan el planeta, sus anillos y sus satélites. Al analizar estas señales, los científicos descubrieron una interacción sorprendentemente intensa entre Saturno y Encelado, una luna helada que expulsa gigantescos géiseres de agua y partículas de hielo desde un océano oculto bajo su superficie.
Aunque estas ondas no son sonidos en el sentido tradicional —ya que en el espacio no existe un medio por el que el sonido pueda propagarse—, los investigadores pudieron transformar las señales electromagnéticas registradas por Cassini en frecuencias audibles para el oído humano. Es un proceso muy parecido al que realiza una radio cuando convierte las ondas electromagnéticas en la música que escuchamos por los altavoces.
El resultado es tan inquietante como fascinante. Lo que oímos es la «voz» del entorno espacial de Saturno: un paisaje sonoro formado por silbidos, chasquidos y variaciones de tono que reflejan la intensa interacción entre el campo magnético del gigante gaseoso y las partículas expulsadas por Encelado. Cada cambio de frecuencia representa procesos físicos reales que tuvieron lugar a más de 1.400 millones de kilómetros de la Tierra, permitiéndonos escuchar, de una forma completamente nueva, la actividad de uno de los rincones más extraordinarios del Sistema Solar.
A continuación puedes escuchar este impresionante audio obtenido a partir de los datos de la misión Cassini, una forma única de acercarnos a un universo que, aunque aparentemente silencioso, está lleno de fenómenos capaces de «cantar» cuando la ciencia encuentra la manera de traducirlos.
Créditos: NASA / JPL-Caltech / University of Iowa
Al igual que el aire o el agua, el plasma (el cuarto estado de la materia) genera ondas para transportar energía. La grabación fue capturada por el instrumento Radio Plasma Wave Science (RPWS) el 2 de septiembre de 2017, dos semanas antes de que Cassini se sumergiera deliberadamente en la atmósfera de Saturno.
También pudimos escucher el paso de la sonda a través de la brecha entre Saturno y sus anillos el 26 de abril de 2017. RPWS detectó los golpes de cientos de partículas de los anillos por segundo cuando la sonda cruzó el plano de los anillos principales de Saturno.
Créditos: NASA / JPL-Caltech / Universidad de Iowa
Cuando los datos RPWS se convierten a un formato de audio, las partículas de polvo que golpean las antenas del instrumento se pueden escuchar, dejando un fascinante audio. Lo que se ha podido comprobar es que en esta zona hay pocas partículas con lo que no se escuchan grandes picos de choques de pequeñas partículas.

La sonda Cassini y el planeta Saturno, créditos: NASA
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