Cuando la sonda New Horizons sobrevoló Plutón el 14 de julio de 2015, cambió para siempre nuestra visión del objeto más famoso del cinturón de Kuiper. Lo que durante décadas había parecido un pequeño mundo helado y geológicamente muerto resultó ser un planeta enano sorprendentemente complejo, con montañas de hielo, glaciares en movimiento, una atmósfera dinámica y señales de una actividad geológica inesperadamente reciente.

Nave New Horizons. Créditos: concepto artista NASA

Uno de los vídeos más espectaculares creados a partir de los datos de la misión permite realizar un auténtico viaje desde el espacio profundo hasta la superficie de Plutón. Elaborado con más de un centenar de imágenes obtenidas durante las últimas seis semanas de aproximación y durante el histórico sobrevuelo, el recorrido comienza mostrando a Plutón y su gran luna Caronte suspendidos en la oscuridad del Sistema Solar exterior y termina descendiendo sobre las inmensas llanuras heladas de Sputnik Planitia, una de las regiones más fascinantes descubiertas por la misión.

Créditos del vídeo: NASA / Johns Hopkins Applied Physics Laboratory (JHUAPL) / Southwest Research Institute (SwRI).

Antes de New Horizons muchos científicos esperaban encontrar un mundo antiguo, cubierto de cráteres y prácticamente inalterado desde la formación del Sistema Solar. Sin embargo, las imágenes revelaron exactamente lo contrario.

Entre los descubrimientos más importantes destacan:

  • Montañas de hasta 3.500 metros de altura, formadas por hielo de agua tan duro como la roca debido a las bajísimas temperaturas (unos -230 °C).
  • La enorme cuenca de Sputnik Planitia, una vasta llanura de hielo de nitrógeno prácticamente libre de cráteres, lo que indica una superficie geológicamente joven.
  • Glaciares de nitrógeno, monóxido de carbono y metano que fluyen lentamente como si fueran ríos de hielo.
  • Posibles procesos de criovulcanismo, en los que materiales helados sustituyen a la lava de los volcanes terrestres.
  • Una atmósfera tenue, dominada por nitrógeno, con múltiples capas de neblina que alcanzan cientos de kilómetros de altura.

¿Existe un océano oculto bajo el hielo?

Uno de los descubrimientos más interesantes realizados tras años de análisis de los datos apunta a que Plutón podría albergar un océano de agua líquida bajo su corteza helada.

La enorme cuenca Sputnik Planitia parece haber modificado la orientación del planeta enano. Diversos modelos indican que este comportamiento se explica mejor si existe un océano subterráneo que permitió el desplazamiento de la corteza respecto al interior.

Aunque todavía no existe una confirmación definitiva, esta hipótesis convierte a Plutón en uno de los candidatos más interesantes para albergar agua líquida en el Sistema Solar exterior.

Caronte: mucho más que una luna

La mayor luna de Plutón, Caronte, también sorprendió a los investigadores. Su superficie presenta gigantescos cañones de hasta 1.600 kilómetros de longitud, enormes fracturas y una curiosa región rojiza en el polo norte conocida como Mordor Macula.

Los científicos creen que este color rojizo se produce cuando parte del metano que escapa de la atmósfera de Plutón queda atrapado en el polo de Caronte y, al ser irradiado por la luz ultravioleta del Sol y las partículas energéticas del espacio, se transforma en moléculas orgánicas complejas llamadas tolinas.

Caronte. Créditos: NASA

New Horizons también obtuvo las mejores imágenes jamás tomadas de las cuatro pequeñas lunas del sistema:

  • Styx
  • Nix
  • Kerberos
  • Hydra

Lejos de comportarse como satélites «normales», estas lunas presentan rotaciones completamente caóticas. En lugar de mantener siempre la misma cara orientada hacia Plutón, como hace nuestra Luna con la Tierra, giran de forma impredecible debido a la compleja influencia gravitatoria del sistema binario formado por Plutón y Caronte.

Además, sus superficies son sorprendentemente brillantes y parecen conservar materiales helados muy limpios, algo poco habitual en objetos tan pequeños.

Los estudios también indican que estas lunas se formaron hace unos 4.000 millones de años, probablemente tras un gigantesco impacto que originó el sistema Plutón-Caronte.

Plutón pertenece al cinturón de Kuiper, una inmensa región situada más allá de la órbita de Neptuno y poblada por millones de cuerpos helados que conservan información sobre los primeros tiempos del Sistema Solar.

Cada descubrimiento realizado por New Horizons ayuda a reconstruir cómo se formaron los planetas hace más de 4.500 millones de años y cómo evolucionaron estos pequeños mundos helados en las regiones más remotas del Sol.

Una misión que continúa haciendo historia

Aunque el histórico encuentro con Plutón tuvo lugar en 2015, la misión está lejos de haber terminado.

En 2019, New Horizons realizó otro espectacular sobrevuelo del objeto Arrokoth, el cuerpo más primitivo explorado hasta la fecha, demostrando que los planetesimales pudieron formarse mediante la unión suave de pequeñas partículas en la nebulosa solar.

Mientras la nave continúa alejándose del Sol y enviando datos científicos desde las profundidades del espacio, los investigadores siguen publicando nuevos estudios basados en la enorme cantidad de información obtenida durante el encuentro con Plutón.

Más de una década después, New Horizons sigue recordándonos una de las lecciones más importantes de la exploración espacial: los mundos más pequeños y lejanos pueden esconder las mayores sorpresas. Plutón dejó de ser simplemente un punto de luz en nuestros telescopios para convertirse en un planeta enano extraordinariamente complejo, dinámico y fascinante, cuya exploración ha reescrito buena parte de lo que creíamos saber sobre el Sistema Solar exterior.

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